3 poems by Eric Paul Shaffer

First Grade Art

In the first grade, I failed: I couldn’t draw. I worked
my narrow palette of crayons to fashion curved lines
in the shape of a cat or a rocket or a dragon or a tree,

but none came to me that didn’t disappoint my visions.
I was confined to a two-dimensional paper universe
where the best I could do was create a crooked family

of rectangles and ellipses beside a white box with a red
triangle roof and blank quartered cubes for windows,
a waxy house whose dimensions were always too small.

The bottom of the page was a smear of green, and the sky,
the whole sky, took all my blue and darkened everything
but the swollen yellow and orange sun I had never seen

so big and brilliant but in my own childish illustrations.
Even the stick figure I saw as myself was drawn too large
to turn the moonish knob on the slant-framed brown door

and enter the darkness within, unseen and uncolored.
A green ball on a brown stick was a tree that didn’t
stand in our front yard, and on that steep-sloped roof

was a chimney aswirl with the enthusiastic black smoke
I knew from fairy tales always promised fire within.
I trimmed my little life with a box of eight cramped colors.

The miracle was my insistence on stars, not only the one
we see all day, but the two thousand that score the sky
after the one we roll around rolls away. Doggedly, I drew

yellow pentacles and asterisks through my corrugated
blue day, filling the sky with the light beyond the light.

 

Footsteps and Footprints

These prints in snow from wood to door
mark what I missed. If I read them right,
you’re here. One foot follows the other,

sure as boots tread paths through silence.
At last, I understand the error my teacher
scored on the snowy pages of my theme:

“Footsteps are what we hear,” she wrote,
“footprints are what we leave behind.”
Now, whenever someone says he heard

my footprints, I see him lying down,
ear sunk in a muddy puddle or the snow,
head pressed to the path I’ve beaten

into day with boots, body, and stride.
Or when someone seeks to inspire me
to “follow in someone’s footsteps,”

I see the shape of a sole in the earth,
but hear nothing but my own slow feet
crossing the bridge between our worlds.

Kicking through drifts, I know no one
will hear this line of footprints I leave,
and none see my footsteps as I fade.


I Could Die Here

I could die here. That’s what I thought the day my father ordered
me from the station wagon to stand in the freeway breakdown lane
behind a cardboard sign declaring “FREE TO GOOD HOME,”

impeccably lettered in his characteristic capitals and hung loosely
from my neck with baling twine till someone picked me up. First,
I thought, “I could die here.” In that December evening snowfall,

beneath icicled eaves on the garage at her house, when she opened
her lips under mine and tongued my tongue, the shock stiffened
every bone in my body with a swift rush of blood. Then, I thought,

“I could die here.” As the houseboat’s engine died on the flooded
river, and we drifted sideways toward the dock, I thought, “I could
die here.” And this morning, I gaze into drunken faces lit by hot, red-

lettered light on a littered sidewalk as blank and as wide as the end
of a world as small as I am. I’m thinking again. Yes, I could die here.

 Eric Paul Shaffer is the author of seven books of poetry: Even Further West (2018); A Million-Dollar Bill (2016); Lāhaina Noon (2005); Living at the Monastery, Working in the Kitchen (2001); Portable Planet (2000); RattleSnake Rider (1990); and Kindling: Poems from Two Poets (1988; with James Taylor III). www.ericpaulshaffer.com

2 poemas por Magdiel Guevara

Cuando el Amor es Mediocre

Cuando el amor es mediocre los días se convierten en rutinas.

Cuando el amor es mediocre con la primera tentación que tengas en ser infiel, lo harás sin pensarlo.

Cuando el amor es mediocre con la primera discusión se faltarán el respeto y se ofenderán.

Cuando el amor es mediocre te aburrirán sus te quiero y los te Amo se volverán ordinarios y corrientes.

Cuando el amor es mediocre los besos se dan, pero no se sentirán.

Cuando el amor es mediocre los abrazos fatigarán y no consentirán.

Cuando el amor es mediocre te pondrá como pasatiempo hormonal y no como una prioridad fundamental.

Cuando el amor es mediocre tendrán sexo para “fortalecer” un mal noviazgo.

Cuando el amor es mediocre llorarás por las injusticias de otro ser.

Cuando el amor es mediocre solo serán apariencia ante los demás, siendo una realidad oscura y siniestra.

Cuando el amor es mediocre siempre se recordarán los defectos y errores de cada uno continuamente.

Cuando el amor es mediocre las malas decisiones del ayer tomarán vigencia en el hoy.

Cuando el amor es mediocre la manipulación, hostigamiento, control y sumisión serán los padrinos de la boda.

Cuando el amor es mediocre sentirás pena en decir que es tu pareja.

Cuando el amor es mediocre estarán con alguien por lástima o por dinero.

Cuando el amor es mediocre todas las docenas de Te Amo, Abrazos, Besos y Caricias se evaporan con una puñalada, quitándose el antifaz.

Cuando el amor es mediocre se abandona por la inseguridad.

Cuando el amor es mediocre la fidelidad y lealtad solo son letras de tintas en papel.

Cuando el amor es mediocre solo dura un par de meses, un par de años no encaja lo eterno y sempiterno.

Cuando el amor es mediocre solo se viven de recuerdos, regalos, paseos, caminatas y conversaciones, no de hechos puros y sinceros.

Cuando el amor es mediocre la paz no habitara en tu corazón.

El amor verdadero no se mide por cuantas fotos tengas con él o ella, el amor se mide cada vez que algunos de las partes se necesiten en los tiempos de tribulaciones y momentos de angustias, en que cada uno se encuentran en sí mismo esperanza, tranquilidad y confort.

Tu corazón no le pertenece a la persona que te lo dañó lastimó; Tu corazón le pertenece a aquella persona que a la primera vez te valoró, respetó, sanó y amó.

 

Un Fantasma

 Me enamoré de un fantasma, de alguien creado por mi imaginación.

Con una ilusión de ensueño y de amor.

Terminé en quebranto y dolor,

Desgarrado mi ser, desgarrado mi corazón,

Fui víctima de mi ilusión,

Ella fue el cazador y yo el venado.

No quiero gemir más de dolor en mis noches de penumbra, porque siento que muero de dolor.

Ten cuidado, quien fue destruido saber cómo destruir,

Cuanto más miedo le tengas a ese fantasma, aparece; más fuerte y más grande se hace, erradica de tu corazón lo que te engañó, hirió y lastimó, para ser libre de esta vaga ilusión.

Hay lecciones que te lo enseñan mejor las lágrimas que las sonrisas.

El amor no es un sentimiento, es una decisión, el amor lo tienes que dominar si no él lo hará, y el precio te puede salir caro.

A veces me pregunto, ¿quién eres de verdad? Un fantasma, un demonio, una realidad o una fantasía.

No todo lo que brilla es oro, No todos los te amo son ciertos.

El amor puede ser una cárcel o una libertad.

Aléjate de mi alma, pesadilla de amor y de mi eternidad; Fantasma.

Nacido en la ciudad de Managua el 23 de Agosto del año 94 de padres salvadoreño, único hijo varón con dos hermanas mayores; estudio su primaria en el colegio El Buen Pastor continuamente su secundaria en el Colegio Público Rubén Darío, actualmente está cursando su último año en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) de la carrera Ciencia Política y Relaciones Internacionales; es un apasionado por la historia universal y bíblicas, consta experiencia en escritos tanto de temas políticos y diplomáticos como teológicos, además es musico, salido de la Academia de Música Bansbach; se abierto campo como conferencista internacional en congresos para jóvenes cristianos de países como Honduras, El Salvador y Panamá, es fiel seguidor del evangelio de Cristo Jesús ya que también es predicador evangelista. Ha escrito como pasatiempos diversos tipos de reflexiones motivacionales para jóvenes, así como frases de amor, desamor, románticos, nostálgicos y realistas. Recientemente público su primer libro de manera online en la plataforma de Wattpad llamado Princesas de Porcelana (Notas del corazón) el cual es una oda y homenaje para el sexo femenino; desde su publicación lleva hasta por el momento 7,234 lecturas; dicho libro está participando en  concursos  internacionales literario online llamados Wattys Awarsd 2017 estando en dos categorías la primera en “Libro Revelación del año” y la segunda “Mejor Escritor Novato del año” igualmente en otro concurso literario online latinoamericano llamado Sweets Awards 2017 en la categoría “Letras de Amor”. Ha tenido participación en Festivales de  Poesía gran relevancia en el país de Nicaragua; como en el festival de poesía “Cantos de Vida y Esperanza” realizado el día 23 de septiembre del año 2017  en el Teatro Nacional Rubén Darío, y recientemente en el Festival Internacional de Poesía de Granada 2018, el cual expuso algunos escritos de su autoría.

 

4 poemas por Cinthya Thais

Recordatorio

Los ojos en mi almohada
cumplen treinta años,
semblanzas,
amoníacos,
y habanos en la espalda;
encapsulan tiempo
entre telarañas,
gorriones de seda
ante noches de veredas
-solitarias-
al teñir papiros
con sus ayunas
y cuchillas;
a la consigna de mis sábanas
manchadas,
descoloridas,
arrugadas
por la incertidumbre
que sembraron en un llano
-intercorporal-
tras pellizcar la vía láctea
de mis miedos
y piernas destajadas,
pues, aún soy una cría
de lobos esteparios
besada en acantilados,
regurgitada en su cama;
charcos de aceras
con mi nombre en un grito
que se ahoga
por las voces capturadas
y pintadas
detrás de las pupilas
que me enjaulan
a una pseudo apatía
al encender –o apagar- tus velas.

 

Cinco minutos

Mi padre marchó
a una Guatemala ficticia,
donde los egos se disiparon
y mi carta nunca quemó.

Fumaba los aires
de mis vestidos
y a mi madre jamás sepultó
entre mañanas agónicas.

¿Cuándo volverá la sombra
que disparó a nuestro ingenuo cantar?
Pues, aún escurro sangre
entre mis torres de pulpa.

Cinco minutos,
tu condición de súbdita,
cinco minutos
y el manojo de cerillas
en la ventana;
dónde aprendí de husmeos
cuando hacían la guerra.

Desgollo sus huellas
en la vasija de plata,
incrustada en un cráneo
foráneo y latente.

¡Ay! Entre nieblas
se levanta a una acuarela
con la piel –desértica-
bordada de inquinas.

¿Dónde está la mancha
intercelular del linaje?
Pues, mi pecho impugna
tu aroma en derrame.

Cinco minutos,
inspecciona tus dedos,
cinco minutos,
reconozco que te anhelo
en un catre sucio;
donde Ares no volverá
a tocar la puerta.

 

Otra noche

“Pero esos rumores de la vida
nos llegarán por separado,
y otro será tu sol
y otra luna será mi luna.

Cuando ya no me quieras”.

Carlos Martínez Rivas, La puesta en el sepulcro.

Luna descolorida
como un acorde pálido,
me mirás entre quimeras
y acogés en lo alto
de los espacios intermitentes
al astro de las huérfanas.

Eleváme, compañera, en un rayo
que alimenta a la aprendíz
de tristezas de niña;
eleváme ante el contacto
rancio de esta alacena.

Más, no contés nada
-luna desgastada-
de la fortuna de otros mundos,
bien sabés que las olas fúnebres
traen consigo sangre púrpura
en cadáveres jamás usurpados
-recordados-.

Sin embargo,
cuando la luz canta
-no brilla en el abandono-
a una fuerza de lirios
calada en algún templo antiguo,
sos la esperada procesión de muertos
que aparecen en alambres
de otros días,
otras infancias,
sirvientas o vecinas.

Más, no prosigamos
en la patria silenciosa
contemplando lunes extranjeros
con manchas en sus velos;
ay, cráter de muchacha,
no llorés por esa luna
impregnada en otra agonía.

 

Lilith nos enseñó a volar

Las hijas de Lilith sí
tienen alas
recortadas;
deambulando como
ánimas
que han perdido
el horizonte tras callar
su voz.
Dentro de ellas se posa
la agonía
al descubrir
torsos con historias
deslucidas,
que cosen los finales
de entierros imperfectos
con golpes
en los huesos.

Otorgarles, pues,
la libertad perpetua
que desprende mechones
salpicados
de sangre,
fragmentando la iracundia
de nudillos ajenos,
o fajas de cuero;
en busca de magentas
y matices
entre desvelos por la causa
que alimenta las auras
de tantas mejillas inquietas
al vociferar
-con o sin temor-
la razón de nuestro vuelo.

Cynthia Thais Alfaro Sandoval nació el 13 de junio de 1998 en Managua; aunque su crianza tiene alma masayense. Se interesó por la escritura a los 9 años de edad al redactar finales alternativos a las historias infantiles, donde las injusticias sociales y los estereotipos no calzaban en el mundo.

Además de la literatura, sus intereses incluyen el origami, la danza, el guionismo, la lectura bien fundamentada y el activismo. Escribió y dirigió los cortometrajes “Saudade” y “Las Sombras”, actuando en este último. Igualmente, es co-creadora del poemario, sobre salud mental, Desde mi ventana.

Actualmente, cursa cuarto año de Comunicación en la Universidad Centroamericana de Nicaragua UCA; mientras dedica sus días (o noches) como redactora integral en el medio independiente Nuevas Miradas.

Sus “letras oxidadas” –como nombra a sus escritos- se basan en el Saudade, la melancolía, las dolencias propias o ajenas, el plano social de la mujer y la hechicería como acompañante idónea de las palabras; siendo estas presentadas en su blog Delirío Místico.

2 poems by James Croal Jackson

SUNDAY FUNDAY

For the last hot day of April, we were the bristled paintbrush
stroke of an old fluttering-in-wind canvas
flag of a few years ago when all of us were inseparable,
every event a celebration of us. We’re a little older,
a little more tired with each sip of boxed wine
means waking up a little earlier, sun a sharper razor.

YOUR NEW LIFE IN COLUMBUS VIA 71 SOUTH

backward signs gray silver
curved necks of lights and opened arms
reaching reaching reaching
not high enough
not low enough to grab
American Cab out of business
blue 333-3333
Sinclair
Morse
cops on horseback
off to Wendy’s Arby’s Tee Jaye’s
down High
down low
all this green and exit
you must enter somewhere
James Croal Jackson's poetry has appeared in The Bitter Oleander, Rust + Moth, Bop Dead City, and elsewhere. His first chapbook is forthcoming from Writing Knights Press. He is the 2016 William Redding Memorial Poetry Contest winner in his current city of Columbus, Ohio. Visit him at jimjakk.com.

James Croal Jackson is the author of The Frayed Edge of Memory (Writing Knights Press, 2017). His poetry has appeared in Hobart, FLAPPERHOUSE, Yes Poetry, and elsewhere. He edits The Mantle, a poetry journal. Find him in Columbus, Ohio or at jimjakk.com.

5 poemas por Yustian Garvel

Viacrucis

Después de la lluvia y del canto, después de que el fuego
calme su ira, después de tanto vino entre la garganta
y el humo deambulante no se prostituya, y venga de boca
en boca a llorarnos.

Cuando todo sea naufragios con palabras ancladas y
en las vacías miradas seamos a tientas una gota,
y no tengas tan solo un aliento de nosotros.

Los heraldos serán sólo trazos de sombras buscando paz,
no poder con el filo del viento, que viene decapitando nostalgias
y escupiendo nuestras glorias,

Después que ya solo seamos arcillosos ojos de luces plutónicas
y no tengamos más cabida que sordos olvidos en jardines de barro,

Cuando las piernas sean derribadas por el cansancio de esos anuncios
llenas de gusanos que se alimentan de agujados clavos, después
que ya solo nos despelleje el silencio imperfecto de tus aromas secos

Y vuelvan los relámpagos a partir manzanas en el páramo, cuando
tu voz sea un presagio de la oscura enlutada y cargues con candelas
benditas para invocar la embalsamada frescura,

Solo así, resucitaré en la tercera luna, limpio de pecado,
sucio de deseos, fundido en blanca hostia, que no será para
sanar tu cuerpo, ni la gloria de tu viacrucis.

Incierto

El ron embriaga a las garzas que traen coros de luciérnagas
en sus plumas, viento sumergido sobre lucido marfil que retractan ánimas

Dafnis te espera para tocar su flauta y llevarte a Eros,
Vienen palabras, que de rodillas llegan al borde del lago

A orillas de este libro se guardan tus nombres que nadarán
en el curtido color,  empezar a caminar, ron crudo y sin ligar,

Jugar con el azul y ponerle blanco, sacar la sombrilla, pasar debajo
de los arcos de hielo.

me trago tu sonrisa por los poros, por los mismos,
en la que tus trapos inclina su bandera victoriosa,
Anclada a la derrota que nos deja lo incierto del suplicio.

Los olvidados

Los olvidados se tiñen de sombras sin memoria,
umbría decrépita, son arena en desiertos
que nadie acude a su silencio.

Caminan en la inercia de las soledades, se abrazan
para no desconocerse, se sumergen en
lo más hondo de su angustia.

Cuerpos que se condenan a cantarle a su vacío estómago.

Graznido  solitario.

Los olvidados no tienen gritos, ni quejas, ni aleluyas…
Se arrastran en su trago amargo y nocturno.

Los olvidados, ruletas de desenamorados bohemios,
navegan tiernos, serenos y engañados hacia senderos
de lóbregos inviernos.

No se despiden, deambulan penando destierros
de penurias envejecen con cada esperanza que
no alza alas, a veces vuelven al camino, otras veces
se sientan a ver la tarde ,y veo como pierden
su clamor, en cada olvido que dejan tirado.

 Las calles

Oscuras   incógnitas de refugios.
Amores se enfilan y no llegaron a encontrarse, recorren
tierras, cauces, parques, pálidos cementerios.

Son glorias de revoluciones, tardes calurosas,
ingratas despedidas,
calles alfombras soleadas y mojadas,
impávido vino.

Arterias que amarran la cara de los sepulcros,
andariveles de los infantes que juegan a perderse,

Jardines de concreto donde florecen los periódicos
y se
marchita el recuerdo,
ciertas calles es uno, a veces sin salida.

La gente se duerme

La gente se duerme en el bus,
en las rutas urbanas duerme,
el bolo en la mesa con sal y limón
         gustoso duerme.

La gente se duerme escuchando el juego,
el vigilante se duerme antes que los ladrones,
el niño se duerme acunado en la madre,
la gente se duerme.

La mujer de la esquina se duerme, tarde pero se duerme,
se duerme el taxista esperando cliente, los amantes después
del sexo, el asesino después del deber cumplido, el doctor de turno.

Duermen los vehementes locos callejeros,
se duerme el sereno haciendo Posta, el pintor en su cuadro,
la abuela en su rezo.

Se duerme el hombre por su gusto,
se duerme el indigente en banca ajena,
el monaguillo se duerme escuchando el sermón,
la gente se duerme.

Pero en el ataúd con todos esos acomodos y frescuras blancas,
con esos olores que invocan a la ternura,
¿Para qué despertarlos?
Si duermen en paz.

Yustian Garvel 30 años  sociólogo ,publique mi primer libro a los  20 años,”La sombra del poeta. He participado en distintos eventos literarios  promocionados por el teatro nacional Ruben Dario,el movimiento cultural Leonel  Rugama y el movimiento Bajo relieve,gane en el año 2017  el concurso de poesia del INTUR,participado en eventos literarios  del instituto nicaragüense de cultura”

3 poemas por Roberto Cambronero

El ascenso

Estoy en un hotel donde los pájaros entran por el cielorraso,
cuando suenan las máquinas de hielo y las ristras de cascabeles y los guijarros
me doy cuenta que aquí es el borde del fin del mundo,

que es hora de escaparse porque los demás pasajeros están dormidos
y camino con pasos de ensueño sobre los techos, las caballos negros que andan como
      faunos entre las nimbos, entre los soles luminosos que caben    en el meñique,
      las estelas de gasolina atómicas y subo más    allá de los relojes de cuerda,
      las cucharas, los precios y de    mí mismo, hasta que Cambronero sea solo una palabra,

hasta ser como un ángel o un pez gratuito y me sienta tan libre
como quien orina entre limoneros.

El olvido

De las pocas veces que me he emborrachado en mi vida,
esta fue cerca de un campo de minigolf y me tropecé con una piedra de aire,
como era una noche primitiva nadie vio como me caí
pero si escuché la risa de los fantasmas de la atmósfera, sonaba como se piensa
en el hambre y en el olvido, o en animales extintos.

Las piedras de minigolf o las del aire se me aparecen como marejadas
en esquinas de fiestas a las que no me atrevo a ir,
en notas de mi agenda que no voy a
     recordar,

también en el microondas cuando voy a cenar solo y el aire es de tafetán mustio, en esos momento en que no me tropiezan pero me recuerdan que no soy antiguo y útil como el tenedor o la mosca, que es decir lo mismo.

Égloga del parque

Usemos para él un nombre de égloga, era Nemeroso o Pilas o Lucrecio y nos conocimos en un bosque umbroso, aunque en realidad fue en un parque frente a una cancha, no me acuerdo de que deporte pero sí que acaban de sembrar árboles que le sentaran mejor a la fauna local que vive entre torres de apartamentos y pizzerías.

Como era de égloga no pudo-no-seguir esa tradición centenaria de ser ingrato y cuando se fue, dejó bancos vacíos, mudo al aire, a las ardillas.

Entonces quise olvidarlo con X, que tenía una relación abierta y eso me lo advirtió desde el principio. Nos estrujábamos de entusiasmo cuando nos encontrábamos en esos jardines amurallados que en realidad era un campus universitario. Nos estrujábamos así, como esponjas, como fieltro.

Y yo solo a veces tenía un instinto oscuro y le pasaba las uñas en el pecho para desconcharle al otro. Pero X lo tenía bien empotrado y me decía en susurros, pero firme, que no, que no.

Claro que yo paraba y con el tiempo nos dejamos de ver, como se detiene la lluvia o se entra al sueño. Y quedé solo con todo el fuego que se derrama del Sol.

Roberto Cambronero Gómez nace en 1995 en San José, Costa Rica. Cursa la carrera de Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional de Costa Rica. Ha colaborado en las revistas Almiar, Letralia, Espora, Marabunta, Kaleido y Bistró. Ganó el premio Una Palabra 2015 en la rama de teatro con El insólito rapto de Doña Inés. Escribe una columna de opinión en la Revista Vice-Versa (Nueva York).

5 poemas por Jerry Alonso

Una vez escribí

Una vez escribí:

“Yo tenía una caja de madera en la que había pequeñitas almas en pena. Siempre que la abría me preguntaban que para dónde se iban los te quieros de los amores que terminan. Yo, por supuesto, les conteste: que a la mierda”.

Sin que quedaran muy convencidos con la respuesta, sonreían.

Abro la puerta

Abro la puerta. Y las gotas de sudor comienzan a circular. Los labios llenos de garbo. Mi lengua, se abre camino sin tener claro el destino, probablemente la muerte.  Las manos se deshacen. Todo sobre la cama es un inconveniente:  está seco, agreste y estéril. Pero vos, vos sos Lana del Rey, cantando West Coast en el segundo piso de un motel barato. El lugar nunca fue sustancial. Las mantas están medianamente bañadas de secreciones. Todo comienza a cambiar. En la cama, cerca de la almohada que no usamos, se hinchan decenas de semillas que revientan en hierbas y flores. Te levantas, caminas hacia el armario. Te has dado cuenta que padezco de frío. Tomas la cobija, poco te importa que me de asco. Entonces me abrigas. Y luego, te haces una con ella. La humedad ha convertido aquella habitación en un invernadero.

Entonces hiervo.

Cuando el Soundtrack de “Love” ya no me alcanza

He intentado como si nada ocurriera. Cómo quien se espanta una idea con la mano izquierda bajo la escalera. Me excito con aquellas imágenes que buscan hacerme daño.

Un martes le hice círculos al borde de un vaso de cerveza salada: ese día todo acabó.

​Hoy evito el arco iris que por ahora no me sirve de mucho. Los poemas de Oliveiro y el Soundtrack de “Love” corren la misma suerte.

Bebo, para imaginar que nunca pasó. De nada sirve: es cuando más aparece.

Ensayo entonces como matarla y lo consigo. Entre el noticiero de las siete y los gemidos de un puta gato en celo le doy muerte. Entonces busco deshacerme del cuerpo. Como un acto terrorista auto infringido lo he dejado caer de nuevo en los recuerdos. Aún esta tibio. Escucho a Lhasa de Sela. En estos menesteres soy un reincidente.

Resurge como cuando camino, como cuando enciendo la radio. Cuando abro el Facebook. Y sobre todo, cuando me lavo los dientes.  He intentado todo, creo.

Pero, no lo logro.  Hasta por algunos segundos, pensé hacerle caso a un tío y leer a Zuan Falum.

​Se ha puesto de acuerdo con este viento helado: estoy convencido que entre los dos revuelcan las tablas sueltas del tragaluz.

Tres o cuatro poemas están colgados en la cortina del baño. ¡Es ella, estoy seguro!

Mi escritorio es un basurero a cielo abierto. Admito que es posible que ocupe terapia. Bahh, no creo.

​Camino por la avenida central. Entonces me parecen las piedras más livianas.  Y el viento, el viento es un milagro que me golpea la cara.

 

De Ernesto Cardenal, barras y ratas

Cerca de las doce AM
escucho a las ratas

Corren por el cielorraso.
Se me hace imposible discriminar el número.
Balbucean.
Por un tiempo ya no las oigo más.

Cardenal en su epitafio para Joaquín Pasos

      -quien según él –

paseaba a pie por las calles de Managua:

“sin empleo, ni puesto y sin un peso”

Y que:

“solo los poetas, putas y picados
conocieron sus versos”
     /pronosticó los tratados de libre comercio.

De nuevo escucho correr a una rata
dice el periódico que un tal Roberth Zoellick
vino a Costa Rica a dar órdenes.

Debo comprar veneno para ratas
     /y esperar que se ahoguen en su propia sangre.

Probablemente un día

Probablemente un día te arrecostaras a esta pared, sobre esta banca. Como tantas otras veces miraras el rotulo del “Centro Comercial Sato” mientras esperas el bus de Puerto Viejo. Con poca luz en la mirada y sin el corazón en las manos.

Talvez. Solo talvez, recuestes la mirada sobre la espesura y te rescate las hebras desprendidas desde el cielo en el camino. Quizá alguien te espere con la ilusión calculada y te enhebre la piel. Y como ahora, huela a palo santo y a anarquía.

El día esta frio. A penas escucho el paso de los carros que nos sobrepasan.

Esa intrépida afición tuya de hacerme daño y que parezca una caricia. El clima no cambia y es fácil alucinar con este aire manchado de cumbia villera.

Aparecí cuando la libertad se tatuaba en todos tus espejos y lo siento.

jerry alonso.jpg

Jerry Alonso odia las mañanas. Especialmente cuando los gallos y los pajaritos le avisan.  Ha sido nominado al idiota del año. Ganador en varias ocasiones. Escribe sobre todo cuando está hecho mierda. Muy a menudo, por cierto. ¿Qué más…? Di no, eso sería.

 

3 poems by Matthew Woodman

The Burning Man

(after Rufino Tamayo’s El quemado, 1955)

Can one spark spontaneous combustion,
or are our lives a bespoke destiny?
Who witnesses our self-immolation?

The graft hand of uniformed corruption
ignited Mohamed Bouazizi.
How did his spark lead to such combustion

to make others risk asphyxiation
and the spittle tattoo of refugee?
Who witnesses their self-immolation?

Just as Thích Quảng Đức and Charles Moore had wrung
their future from twin jugs of gasoline,
could one conscious spark refine combustion

as a generative intersection
of beating eye and protest elegy:
Who witnesses my self-immolation?

Why are we here if not to raise a sun
communal in spirit or effigy?
You could matter, spark such a combustion.
Who witnesses your self-immolation?

Arrangement of Objects

(after Rufino Tamayo’s Arreglo de objetos, 1928)

How many lives have I
left
    how many canvasses
to stretch and prime with rabbit
glue
    how many more starts

how many more patterns
       more
pairings
    more accumulations
of chance of design
    I have held
what would become
    I have spun
and rhymed rungs
    I have traced

I have peeled appearances
sharpened to a fine point
       what

I have felt to be true
    at
the end of the day
    what remains

of what
     I have arranged
          the doors

are closing
    fragments scatter
back
    all my figments ungathered

Mandolins and Pineapples

(after Rufino Tamayo’s Mandolinas y piñas, 1930)

Open in case of convergency
invisible strings connect strum

they have strung or been that’s
not important the key to pluck

the chord an open composition
the revelation sensory and not

really there your mind a storm electric
impulses connecting and casting out

into the void mandolins and pineapples
bells to coalesce perennials

to be sung down let go we need
space breath to stretch our fields

our sensitive tissues lipstick
and mascara all forever gold

and fugitive red may I have
this dance is all there is

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Matthew Woodman teaches writing at California State University, Bakersfield and is the founding editor of Rabid Oak. His poems appear in recent issues of Sonora Review, Oxidant/EngineSierra Nevada ReviewThe California Journal of Poetics, and Placeholder, and more of his work can be found at www.matthewwoodman.com.

3 poemas por Rebeca Cortez

La inmensidad del cielo…
 
La inmensidad del cielo me cobija con su velo negro,
enlutada por los llantos de los corazones tristes,
de las voces secas;
a causa del oído sordo, corazón de piedra,
que en sus ojos antes buscó
la luz entre las sombras del recuerdo.

No es culpable el que hiere al amor,
el que roto deja el sentimiento de otro,
su corazón está roto aún,
porque alguien más lo hirió,
caló su alma,
su pensamiento divaga como olas en sus adentros,
la desconfianza le ha dejado seco el corazón.

Tanta pena,
en su velo negro,
un sollozo suelta al viento,
trata de sanar con sus besos
el sentimiento inerte
que se ha escapado con el tiempo.

Hoy el cielo viste de negro,
oculta su luminosidad en memoria del amor
que ha sido herido a muerte,
sin merecer resucitar.

La pena negra, del cielo negro,
que cobija al ser
que rueda una lágrima negra
de sus adentros.

Pasan las horas…
 
Pasan las horas, los minutos, los segundos,
dejando rastros de melancolía,
a veces de alegría,
y otras dejándote sin energía.

El tic tac resuena en las orejas,
sumergiendo el momento en la carrera,
avanzan rápido los días,
y a mí solo me calientan mis cobijas.

¿Cómo le haces para vivir sin mi calor?
yo aún gozo del recuerdo y su esplendor,
pero la polilla de tu olvido me agredió,
hiriéndome con desprecio el corazón.

Aún recuerdo la pasión de aquella lengua,
que bailaba juguetona entre mis piernas,
simplemente deliciosa se sentía
de arriba abajo en mi boca se movía.

El reloj avanza sin ninguna compasión,
sin importarle si me mata con su adiós,
el destino duro y cruel hoy me castiga,
Dejándome con esta ausencia que me abriga.
 
Zombificación

Elaborada tu cintura en formas
y líneas rectas o curvas extensas,
te transformás mediante el tiempo avanza,
los colores se encuentran adheridos a tu piel de rocas duras
y mezclas de cemento,
que te unen a las vértebras de metal,
que sostienen tu inerte cuerpo;
mientras creces muere el indefenso.

Tus pasos se aceleran al paso de bebidas negras,
que fueron extraídas de las entrañas de la tierra,
el hule que componen tus ruedas,
con orgullo recorren el suelo seco,
que ha cubierto el pavimento.
Aumentas tu poderío,
absorbes hoy mi viento,
regresándolo hediondo y negro.

Sobre tu piel insípida,
caminan los zombis de la globalización,
quienes te alimentan y absorben tus vicios,
andan sin anhelos verdaderos
y yacen vacías sus almas.
Compran lo que les vendes y
creces tan imponente,
por aquellos que se prestan a zombificarse
y llenarte los bolsillos.

Tus pasos secos están,
el cielo torna sin brillo,
este ya no puede llorar,
porque matas lo natural,
te alimentas de los cadáveres
que dejas a tu andar,
y ríes de la avaricia,
que permite asesines
y te lleves hoy mi sueño.

 

Rebeca.jpg

Rebeca Elizabeth Cortez Herrera, nació en Managua, el 01 de mayo de 1991; de padres humildes, su madre Brenda Herrera es matagalpina y su padre Eduardo Cortez era de Carazo. Rebeca creció en los barrios de Managua y desde pequeña quiso marcar la diferencia y no dejarse vencer por la falta de recursos económicos. Decidida a estudiar, trabajó desde los 13 años para poder pagarse los gastos de colegiatura, es la única de 8 hermanos que tiene una licenciatura; nadando contra la corriente, nunca permitió que la pobreza arrebatara su derecho a la educación.

Estudió Filología y Comunicación en la UNAN-Managua y tomó un curso de agroecología en Suchitoto-Cuscatlán El Salvador. Es parte del grupo universitario de teatro TEUNAN, con el cual ha realizado varias presentaciones, además de haber participado en el FICCUA 2017.

Cortez, escribe lo que llama “pensamientos” desde los 13 años, es amante a la naturaleza y le indigna que los derechos de los pobres aún sigan siendo arrebatados. Sus escritos cantan al amor, a Dios, a la naturaleza, al desamor y a las injusticias; utiliza en sus poemas el seudónimo de “RECH” el cual procede de la unificación de las iniciales de su nombre completo. RECH ha hecho presencia en algunos recitales y festivales de poesía. Actualmente estudia idioma extranjero.

2 poems by Papageorgiou Theofanis

 

Youth 30 years old

His entire life

was the making of symmetry

he did not have other identity

nor a job

probably he could not speak

 

his aim was to uproot

the world

and create another

symmetrical

 

as if the practices of the heart

are sighing from symmetry

or four eyes

are ever symmetrical

 

Decommissioned hour

The defeat that we thought of

as not belonging to us

greater since it was

from its shadow

shorter since we were

from our sum

located us in the map

 

as this cloud

that dropping the counterweights

stood above us

and broke into two

 

Papageorgiou Theofanis was born in 1986 in Athens, Greece. He holds bachelor's and master's degrees in economics and holds a PhD from National Technical University of Athens in the field of political economy. He has authored two books of poetry in Greek "Plintirio Astron" (Laundry of Stars) and " H Thalasa me ta 150 Epipeda" (The sea with the 150 levels), several manuscripts in the field of political economy and a handbook in the field of the history of economic thought. His first book was  short listed by the Hellenic Authors' Association for the prize of first place featured poet. Several of his poems have been translated in English and Spanish. Currently, he is working as a lecturer at National Kapodistrian University of Athens.

Papageorgiou Theofanis was born in 1986 in Athens, Greece. He holds bachelor’s and master’s degrees in economics and holds a PhD from National Technical University of Athens in the field of political economy. He has authored two books of poetry in Greek “Plintirio Astron” (Laundry of Stars) and ” H Thalasa me ta 150 Epipeda” (The sea with the 150 levels), several manuscripts in the field of political economy and a handbook in the field of the history of economic thought. His first book was  short listed by the Hellenic Authors’ Association for the prize of first place featured poet. Several of his poems have been translated in English and Spanish. Currently, he is working as a lecturer at National Kapodistrian University of Athens.