5 poemas por Jerry Alonso

Una vez escribí

Una vez escribí:

“Yo tenía una caja de madera en la que había pequeñitas almas en pena. Siempre que la abría me preguntaban que para dónde se iban los te quieros de los amores que terminan. Yo, por supuesto, les conteste: que a la mierda”.

Sin que quedaran muy convencidos con la respuesta, sonreían.

Abro la puerta

Abro la puerta. Y las gotas de sudor comienzan a circular. Los labios llenos de garbo. Mi lengua, se abre camino sin tener claro el destino, probablemente la muerte.  Las manos se deshacen. Todo sobre la cama es un inconveniente:  está seco, agreste y estéril. Pero vos, vos sos Lana del Rey, cantando West Coast en el segundo piso de un motel barato. El lugar nunca fue sustancial. Las mantas están medianamente bañadas de secreciones. Todo comienza a cambiar. En la cama, cerca de la almohada que no usamos, se hinchan decenas de semillas que revientan en hierbas y flores. Te levantas, caminas hacia el armario. Te has dado cuenta que padezco de frío. Tomas la cobija, poco te importa que me de asco. Entonces me abrigas. Y luego, te haces una con ella. La humedad ha convertido aquella habitación en un invernadero.

Entonces hiervo.

Cuando el Soundtrack de “Love” ya no me alcanza

He intentado como si nada ocurriera. Cómo quien se espanta una idea con la mano izquierda bajo la escalera. Me excito con aquellas imágenes que buscan hacerme daño.

Un martes le hice círculos al borde de un vaso de cerveza salada: ese día todo acabó.

​Hoy evito el arco iris que por ahora no me sirve de mucho. Los poemas de Oliveiro y el Soundtrack de “Love” corren la misma suerte.

Bebo, para imaginar que nunca pasó. De nada sirve: es cuando más aparece.

Ensayo entonces como matarla y lo consigo. Entre el noticiero de las siete y los gemidos de un puta gato en celo le doy muerte. Entonces busco deshacerme del cuerpo. Como un acto terrorista auto infringido lo he dejado caer de nuevo en los recuerdos. Aún esta tibio. Escucho a Lhasa de Sela. En estos menesteres soy un reincidente.

Resurge como cuando camino, como cuando enciendo la radio. Cuando abro el Facebook. Y sobre todo, cuando me lavo los dientes.  He intentado todo, creo.

Pero, no lo logro.  Hasta por algunos segundos, pensé hacerle caso a un tío y leer a Zuan Falum.

​Se ha puesto de acuerdo con este viento helado: estoy convencido que entre los dos revuelcan las tablas sueltas del tragaluz.

Tres o cuatro poemas están colgados en la cortina del baño. ¡Es ella, estoy seguro!

Mi escritorio es un basurero a cielo abierto. Admito que es posible que ocupe terapia. Bahh, no creo.

​Camino por la avenida central. Entonces me parecen las piedras más livianas.  Y el viento, el viento es un milagro que me golpea la cara.

 

De Ernesto Cardenal, barras y ratas

Cerca de las doce AM
escucho a las ratas

Corren por el cielorraso.
Se me hace imposible discriminar el número.
Balbucean.
Por un tiempo ya no las oigo más.

Cardenal en su epitafio para Joaquín Pasos

      -quien según él –

paseaba a pie por las calles de Managua:

“sin empleo, ni puesto y sin un peso”

Y que:

“solo los poetas, putas y picados
conocieron sus versos”
     /pronosticó los tratados de libre comercio.

De nuevo escucho correr a una rata
dice el periódico que un tal Roberth Zoellick
vino a Costa Rica a dar órdenes.

Debo comprar veneno para ratas
     /y esperar que se ahoguen en su propia sangre.

Probablemente un día

Probablemente un día te arrecostaras a esta pared, sobre esta banca. Como tantas otras veces miraras el rotulo del “Centro Comercial Sato” mientras esperas el bus de Puerto Viejo. Con poca luz en la mirada y sin el corazón en las manos.

Talvez. Solo talvez, recuestes la mirada sobre la espesura y te rescate las hebras desprendidas desde el cielo en el camino. Quizá alguien te espere con la ilusión calculada y te enhebre la piel. Y como ahora, huela a palo santo y a anarquía.

El día esta frio. A penas escucho el paso de los carros que nos sobrepasan.

Esa intrépida afición tuya de hacerme daño y que parezca una caricia. El clima no cambia y es fácil alucinar con este aire manchado de cumbia villera.

Aparecí cuando la libertad se tatuaba en todos tus espejos y lo siento.

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Jerry Alonso odia las mañanas. Especialmente cuando los gallos y los pajaritos le avisan.  Ha sido nominado al idiota del año. Ganador en varias ocasiones. Escribe sobre todo cuando está hecho mierda. Muy a menudo, por cierto. ¿Qué más…? Di no, eso sería.

 

3 poems by Matthew Woodman

The Burning Man

(after Rufino Tamayo’s El quemado, 1955)

Can one spark spontaneous combustion,
or are our lives a bespoke destiny?
Who witnesses our self-immolation?

The graft hand of uniformed corruption
ignited Mohamed Bouazizi.
How did his spark lead to such combustion

to make others risk asphyxiation
and the spittle tattoo of refugee?
Who witnesses their self-immolation?

Just as Thích Quảng Đức and Charles Moore had wrung
their future from twin jugs of gasoline,
could one conscious spark refine combustion

as a generative intersection
of beating eye and protest elegy:
Who witnesses my self-immolation?

Why are we here if not to raise a sun
communal in spirit or effigy?
You could matter, spark such a combustion.
Who witnesses your self-immolation?

Arrangement of Objects

(after Rufino Tamayo’s Arreglo de objetos, 1928)

How many lives have I
left
    how many canvasses
to stretch and prime with rabbit
glue
    how many more starts

how many more patterns
       more
pairings
    more accumulations
of chance of design
    I have held
what would become
    I have spun
and rhymed rungs
    I have traced

I have peeled appearances
sharpened to a fine point
       what

I have felt to be true
    at
the end of the day
    what remains

of what
     I have arranged
          the doors

are closing
    fragments scatter
back
    all my figments ungathered

Mandolins and Pineapples

(after Rufino Tamayo’s Mandolinas y piñas, 1930)

Open in case of convergency
invisible strings connect strum

they have strung or been that’s
not important the key to pluck

the chord an open composition
the revelation sensory and not

really there your mind a storm electric
impulses connecting and casting out

into the void mandolins and pineapples
bells to coalesce perennials

to be sung down let go we need
space breath to stretch our fields

our sensitive tissues lipstick
and mascara all forever gold

and fugitive red may I have
this dance is all there is

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Matthew Woodman teaches writing at California State University, Bakersfield and is the founding editor of Rabid Oak. His poems appear in recent issues of Sonora Review, Oxidant/EngineSierra Nevada ReviewThe California Journal of Poetics, and Placeholder, and more of his work can be found at www.matthewwoodman.com.

3 poemas por Rebeca Cortez

La inmensidad del cielo…
 
La inmensidad del cielo me cobija con su velo negro,
enlutada por los llantos de los corazones tristes,
de las voces secas;
a causa del oído sordo, corazón de piedra,
que en sus ojos antes buscó
la luz entre las sombras del recuerdo.

No es culpable el que hiere al amor,
el que roto deja el sentimiento de otro,
su corazón está roto aún,
porque alguien más lo hirió,
caló su alma,
su pensamiento divaga como olas en sus adentros,
la desconfianza le ha dejado seco el corazón.

Tanta pena,
en su velo negro,
un sollozo suelta al viento,
trata de sanar con sus besos
el sentimiento inerte
que se ha escapado con el tiempo.

Hoy el cielo viste de negro,
oculta su luminosidad en memoria del amor
que ha sido herido a muerte,
sin merecer resucitar.

La pena negra, del cielo negro,
que cobija al ser
que rueda una lágrima negra
de sus adentros.

Pasan las horas…
 
Pasan las horas, los minutos, los segundos,
dejando rastros de melancolía,
a veces de alegría,
y otras dejándote sin energía.

El tic tac resuena en las orejas,
sumergiendo el momento en la carrera,
avanzan rápido los días,
y a mí solo me calientan mis cobijas.

¿Cómo le haces para vivir sin mi calor?
yo aún gozo del recuerdo y su esplendor,
pero la polilla de tu olvido me agredió,
hiriéndome con desprecio el corazón.

Aún recuerdo la pasión de aquella lengua,
que bailaba juguetona entre mis piernas,
simplemente deliciosa se sentía
de arriba abajo en mi boca se movía.

El reloj avanza sin ninguna compasión,
sin importarle si me mata con su adiós,
el destino duro y cruel hoy me castiga,
Dejándome con esta ausencia que me abriga.
 
Zombificación

Elaborada tu cintura en formas
y líneas rectas o curvas extensas,
te transformás mediante el tiempo avanza,
los colores se encuentran adheridos a tu piel de rocas duras
y mezclas de cemento,
que te unen a las vértebras de metal,
que sostienen tu inerte cuerpo;
mientras creces muere el indefenso.

Tus pasos se aceleran al paso de bebidas negras,
que fueron extraídas de las entrañas de la tierra,
el hule que componen tus ruedas,
con orgullo recorren el suelo seco,
que ha cubierto el pavimento.
Aumentas tu poderío,
absorbes hoy mi viento,
regresándolo hediondo y negro.

Sobre tu piel insípida,
caminan los zombis de la globalización,
quienes te alimentan y absorben tus vicios,
andan sin anhelos verdaderos
y yacen vacías sus almas.
Compran lo que les vendes y
creces tan imponente,
por aquellos que se prestan a zombificarse
y llenarte los bolsillos.

Tus pasos secos están,
el cielo torna sin brillo,
este ya no puede llorar,
porque matas lo natural,
te alimentas de los cadáveres
que dejas a tu andar,
y ríes de la avaricia,
que permite asesines
y te lleves hoy mi sueño.

 

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Rebeca Elizabeth Cortez Herrera, nació en Managua, el 01 de mayo de 1991; de padres humildes, su madre Brenda Herrera es matagalpina y su padre Eduardo Cortez era de Carazo. Rebeca creció en los barrios de Managua y desde pequeña quiso marcar la diferencia y no dejarse vencer por la falta de recursos económicos. Decidida a estudiar, trabajó desde los 13 años para poder pagarse los gastos de colegiatura, es la única de 8 hermanos que tiene una licenciatura; nadando contra la corriente, nunca permitió que la pobreza arrebatara su derecho a la educación.

Estudió Filología y Comunicación en la UNAN-Managua y tomó un curso de agroecología en Suchitoto-Cuscatlán El Salvador. Es parte del grupo universitario de teatro TEUNAN, con el cual ha realizado varias presentaciones, además de haber participado en el FICCUA 2017.

Cortez, escribe lo que llama “pensamientos” desde los 13 años, es amante a la naturaleza y le indigna que los derechos de los pobres aún sigan siendo arrebatados. Sus escritos cantan al amor, a Dios, a la naturaleza, al desamor y a las injusticias; utiliza en sus poemas el seudónimo de “RECH” el cual procede de la unificación de las iniciales de su nombre completo. RECH ha hecho presencia en algunos recitales y festivales de poesía. Actualmente estudia idioma extranjero.

2 poems by Papageorgiou Theofanis

 

Youth 30 years old

His entire life

was the making of symmetry

he did not have other identity

nor a job

probably he could not speak

 

his aim was to uproot

the world

and create another

symmetrical

 

as if the practices of the heart

are sighing from symmetry

or four eyes

are ever symmetrical

 

Decommissioned hour

The defeat that we thought of

as not belonging to us

greater since it was

from its shadow

shorter since we were

from our sum

located us in the map

 

as this cloud

that dropping the counterweights

stood above us

and broke into two

 

Papageorgiou Theofanis was born in 1986 in Athens, Greece. He holds bachelor's and master's degrees in economics and holds a PhD from National Technical University of Athens in the field of political economy. He has authored two books of poetry in Greek "Plintirio Astron" (Laundry of Stars) and " H Thalasa me ta 150 Epipeda" (The sea with the 150 levels), several manuscripts in the field of political economy and a handbook in the field of the history of economic thought. His first book was  short listed by the Hellenic Authors' Association for the prize of first place featured poet. Several of his poems have been translated in English and Spanish. Currently, he is working as a lecturer at National Kapodistrian University of Athens.

Papageorgiou Theofanis was born in 1986 in Athens, Greece. He holds bachelor’s and master’s degrees in economics and holds a PhD from National Technical University of Athens in the field of political economy. He has authored two books of poetry in Greek “Plintirio Astron” (Laundry of Stars) and ” H Thalasa me ta 150 Epipeda” (The sea with the 150 levels), several manuscripts in the field of political economy and a handbook in the field of the history of economic thought. His first book was  short listed by the Hellenic Authors’ Association for the prize of first place featured poet. Several of his poems have been translated in English and Spanish. Currently, he is working as a lecturer at National Kapodistrian University of Athens.

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3 poemas por Claudia García Coe

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Foto por Jeremy DaCruz

Temporada

La noción de vida
y una noche de luna
en que era muy fácil
querer y dejarse querer.

La calma como un aura que viene hacia mí,
el viento que me trae y me lleva
y de cuando en cuando
una caricia sin ilusión alguna.

Una voz en silencio cargada de energía
cuestiona que cosa pasa por mis pupilas,
enciende historias colgadas de la mano
de un planeta en temporada.

Una voz en silencio cargada de esencia
no sabe si la sienten o la olvidan con el tiempo,
relampaguea en ocasiones de la mano
de un amor en temporada.

Alta, baja…en disonancia o en ansia
es un revolver que mata tan lento
que la noción de tiempo se vuelve escasa.

Una voz en silencio cargada de ritmo
me dice: “Aquí estoy como el orador que cierra los ojos
y estaciona sobre cimientos sus rodillas”.

Albur

Estiraba mi mano lejos del cielo, del olvido, de ser prisión y prisionera.

Calaba las raíces de un árbol desnudo y la vibra casi proveniente de mis presagios me sometía a huir lejos de los recuerdos…

En calma anochecía en el pueblo, por sus calles vagaba la poesía apropiándose de los muros, escondiéndose en el silencio, encendiendo y apagando linternas hasta que a mi ventana llegó cansada. En una caja azul me entregó un hilo amarrado a tu puerta, una pluma, tinta negra y una hoja con el acertijo de la vida a medias.

La deje descansar sobre mi cama mientras sentía el peso de mis pies caer sobre la tierra, parecía que la eternidad esta noche se quedaba en mi habitación.

El silencio hoy hacía más ruido de lo normal y deduje que todas esas energías no podían ser otra cosa más que una conexión directa con una obra de magia o mi presagio estaba destinado a cumplirse pero lo cierto es que los versos me estaban buscando, me desnudaban el alma con cada palabra, cantaban en mi oído melodías de amor.

Yo con mi pluma y mi falta de lucidez y ella con el albur de que alguien más la encuentre atrapada dentro de mí.

Lo que había soñado sobre volar

Lo que había soñado sobre volar,
volar por los cielos al amanecer sobre inmensas lagunas
de aguas cristalinas
limitadas por el imponente horizonte,
llamativos colores en los campos,
las azules montañas profundas
y a lo lejos sobre una cresta alguna choza
en medio de todo y en medio de la nada.

Una vida serena y sencilla, un lugar privilegiado,
silencio y soledad donde se desprenden valles, caminos, calles….

Oscuros suburbios y avenidas
siendo transitadas de un lado a otro,
más adelante un rascacielos intentando
traspasar el tapiz del cielo.

A mis oídos se acerca el ruido monótono de la ciudad,
el rugir de camiones, los autos, las luces,
gente cruzando de una acera a otra,
cerrando y abriendo puertas,
encendiendo y apagando luces
la sensación de estar entre nódulos palpables
me lleva a rodear por fuera esta lesión
que le provocamos a la tierra,
vuelo sobre un aterrador olvido,
vuelo sobre torres de basura, aguas contaminadas,
pestes, residuos tóxicos
producto del glorioso desarrollo industrial
concebido como la cura de todos los males,
dominante pero irreal sinónimo de progreso.

Pareciera que aquí
todos llegaron a desechar
el remanente del consumismo
así como pasaban por las iglesias
a querer desechar los pecados,
así como si quisieran limpiar el alma o el cuerpo.

Después de tanto encanto y paz
llego el zumbido metropolitano
a impregnarme de mugre los sentidos.

Lo que yo había soñado sobre volar,
volar por los cielos al amanecer
se ha convertido en una noche insomne,
ya no quiero cerrar los ojos,
ya no quiero volver a soñar.

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Mi nombre es Claudia García Coe, nací el 28 de julio de 1994 en el estado de Florida. Viví los primeros 4 años de mi vida en Nicaragua junto con mis padres y mis dos hermanos. Por el afán de brindarme una mejor educación mis padres decidieron mandarme a los Estados Unidos donde viví 5 años. En este período de tiempo aprendí empíricamente a hablar inglés, a tan corta edad se convirtió prácticamente en mi lengua natal, olvidé lo poco que sabía de español y la mayoría de las costumbres nicaragüenses. Mi regreso a Nicaragua fue a los 9 años de edad, me vi influenciada nuevamente por la música, los bailes y la personalidad del nicaragüense. Estudié en el colegio Calasanz hasta 4to año y nuevamente mis padres me enviaron a los Estados Unidos con su esfuerzo de ofrecerme un mejor futuro y de aprovechar mi ciudadanía estadounidense.

Estudié en un colegio público y con mis buenas notas logré acceder a una academia en la cual conocí a grandes amigos y donde por primera vez pude estudiar teatro, escritura creativa y ser la asistente del profesor en clases de música. En el taller de escritura creativa contaba con uno de los mejores profesores de la academia que me regaló la primer novela de Richard Yates llamada “Revolutionary road” la cual a la vez era la primer novela que leía formalmente. Ningún colegio antes me había presentado esta oportunidad tampoco estaba bajo el mando de mis padres que no me permitían dedicarme a estas actividades que consideraban “extracurriculares” por lo cual tome todo lo que me fue posible y me gradué con honores en un centro de artes.

Al cumplir los 18 años de edad logré tomar las riendas de mi vida y decidí regresar a Nicaragua ya que la universidad en los Estados Unidos era muy costosa. En el 2012 regresé a Nicaragua por tercera vez, ahora por decisión propia y empecé a estudiar la licenciatura de Diseño Gráfico. Este mismo año inicié mi blog en wordpress y una página en facebook donde empecé a poner en práctica mucho de lo aprendido en mi taller de escritura creativa. Aunque en el taller escribía en inglés siempre escribí públicamente en español a excepción de un par de publicaciones en inglés. Terminé de estudiar la carrera de diseño de manera autodidacta, me independicé de mi familia y actualmente soy co-fundadora de un estudio de marketing digital que lleva un año de trayectoria. Me he propuesto balancear mis dos vocaciones, el diseño y la escritura con mi percepción del mundo a través de mis propias experiencias, las luchas y deseos constantes de libertad.

 

3 poemas por Meyling Paz

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Foto por Gabriel Delgadillo

Pesadilla Diaria

¿Alguna vez viste silbar a un cerdo?
yo sí, todos los días veo como silban
escucho sus gruñidos
paseo en sus chiqueros de luces y arboles coloridos

Sus pasos ajenos me amenazan
sus sonidos son las guirnaldas de espinas
que dios tiene preparada para mi

Mi condena es que no exista Diosa
mi condena es germinar semillas
que no quiero concebir

Este santo grial es una maldición
es genética peligrosa
entre criminales con muchas caras
compartiendo todos
lo que llaman “su naturaleza”

Nacer con dueños
con un color, con una profesión
con la anatema entre las piernas
y la justificación de ser eliminada
por esos cerdos que me silban hoy

Las niñas

La culpa sentada en la cama
después de las contracciones
de una sexualidad temprana

Las niñas se sienten culpables
y se les dice:
“nuca debes tomar la iniciativa”

Si no sos la que debería ser
la culpa vuelve a sentarse otra vez

Son el trofeo, la orquídea inmaculada
la recompensa de todo buen conquistador

Las niñas están enfurecidas
se levantaron de la cama
la culpa las lleno de espinas
están heridas y son combativas

Tomaron la iniciativa
nunca más sumisas, nunca más domesticadas.

Sin amanecer

No todos asumimos las decepciones
nadie quiere ver su vida caída

Un día se alzarán banderas en revés
silencios prolongados en fuertes alaridos.

No queremos vivir en un caracol
ni queremos a los amigos

Pero un día las cadencias nos alcanzarán
y bailaremos furtivos su nuevo son

En ese caso optaría por la locura, pero no podría
cuando no quede más que correr a escondidas

Correr a las cuevas de nuestras pesadillas

La noche sigue siendo larga
el amanecer no llega todavía.

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Soy Meyling Paz tengo, 26 años trabajo como diseñadora de productos y de gráfica, desde siempre supe que el arte movía los hilos de mi existencia. Desde que estaba en la primaria me despertó mucho la atención la literatura y en especial la poesía más tarde en secundaria comencé a hacer mis primeros poemas, entré en el 2009 a la Escuela de teatro Pilar Aguirre y en el 2014 tuve la oportunidad de entrar a un taller con el profesor Anastasio Lovo, en el Centro Nicaragüense de escritores y luego en la Unan Managua con el poeta Víctor Ruíz. En el 2016 participé en el evento Íntima Caligrafía celebrado en el Teatro Nacional Rubén Darío y en el 2017 participé en el primer festival de poesía emergente del país organizado por la iniciativa cultural Bajo Relieve y el Movimiento Cultural Leonel Rugama.

3 Poems by Alexa Lemoine

Processed with VSCO with  preset
Photo by Jeremy DaCruz

SPANISH LESSONS

  1. Mujer, noun. A lady, woman, female. My soft exterior, dip dyed in rotten mango fruit. Flesh torn apart, processed through the system, and given back to me like I’m lucky enough to receive it. I’m lucky to have what is left. See: Nina.
  1. Nina, noun. A girl, waif, sweetheart, cracking shell, take away what makes me strong to watch the collapse that follows. I’m a body fighting retrograde, an exploding planet, a latent atom bomb. Stuck in a wise child’s body, growing and growing and curling in on herself without enough room to grow. See: Navaja.

 

  1. Navaja, noun. A weapon used for cutting. To knife something, to find my parts scattered across this country labelled with different words. Erotic when a differentiation. Thief, alien, ugly, brown every other time. See: Trabajadora.
  1. Trabajadora, noun. The work it takes to keep the knives lining the inside of my mouth in the cupboard so no one sees them. My working hands. The way I keep biting my tongue. Broken teeth. The way we all have worked to scream loud enough, to ask for pity, to think of refuge as home. See: Egoista.
  1. Egoísta, adjective. My skin is red, white, and selfish. I am opening my mouth and swallowing whole. I am a wraith in the hot sun. I am taking, taking, taking. See: Mujer

Example-

LINAJE

the promise of upholding
such a fearful matriarchy is

written in gold against my feet.
the painting ‘the gleaners’ is

a self portrait of three generations
picking up the bone fragments of men

we have been tied down to.
huesos que no funcionan pa’ na’.

.

i lay stake & seek & destroy;
there is so much learning

held in the birthmark beneath my breast.
i came out of the well of the womb soaking

in such a feminine bloodline & that is
the blessing my mother has given me,

to craft myself into rope & guayaba.
to be prince & woman in the same body.

.

a folktale: my mother’s great grandmother
grew out of the ground bearing strange fruit.

her husband took one on a rainy afternoon
& was dead by morning. when asked about his death

she laughed. she made tea. she visited his grave
everyday to spill honey on the headstone. they were

not buried together. some say there is a tree in
the dominican republic all the difficult girls eat from.

.

i cough up dust at every man who looks at me. i have
such strong hands. ‘niña, where will you put all your

smallness? there is a hawk in your throat. they will
call you hammer. tranquila, tranquila, tranquila,

i tell myself this. i still have such strong hands. mírame,
i have spent a lifetime crafting this picture frame.

the bottoms of my boots are still chalk white and dry.
i promise my mother i will not clean them.

POEM FOR THE BROKEN HORSE

it sucks in
honey & turmeric
into bones that will
never feel clean again

or be worth their weight
in salt. an animal never
thinks about death,
only relishes the moment

when feeling ends. it counts
each small blessing: air that
smells like cinnamon, dust in
its holy places,

the traveler, naked, with
palms like blunt knives,
& the will to use them.
this is a traditional breaking:

first, the mercy. then,
an eternity asking for cruelty instead.


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Alexa Lemoine is a poet and student studying at the University of Central Florida. She has work forthcoming in The Blood Orange Review. When not writing, she is traveling, capturing photos, and learning how to navigate the world through her art.

5 Poemas por Daniel Zamora

 

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Photo by Jury S. Judge

I

Al otro lado de este ponto
está ella.
Y lloro cada día frente a los dedos de rosa,
porque no sé
si allá
me aguarda.
Pero sea o no,
me arrojaría de esta ínsula,
para volver a verla,
aunque no me reconociere,
pues el tiempo no me hace dejar de amarla.

II

Cuando escucho su voz,
pienso en el lenguaje de los lirios, los jazmines, los claveles.
Cuando escucho su voz,
pienso en el invierno arrodillándose a la primavera,
en el menesteroso que da su vida a la reina con diademas de laurel.
Cuando escucho su voz,
soy yo ese, el que está a sus pies,
queriéndola, necesitándola, amándola.
Cuando escucho su voz,
no quiero más que estar con ella a cada instante,
pretendiendo que no existe el tiempo,
solo ella,
solo las rosaledas de su alma,
solo el candor de su mirada,
solo ella y yo en el mundo.
Cuando escucho su voz,
me doy cuenta, lo sé,
que estoy completamente hechizado
y que sin ella estoy completamente perdido.

III

¿Por qué a veces no estás aquí?
Y lo veo,
te has detenido para observar la mar,
a esperar a que la brisa te hable.
¿Qué dice, amor mío?
Me llamás para conocerla,
me enseñás su lenguaje.
¿Yo lo merezco?
Me invitás a aprender a andar sobre la arena,
en noches afables,
donde tus secretos me confiás.
Pero, ¿qué sabés de mí?
Que soy una pequeña pieza en tu ausencia,
cuando estás allí en el muelle de tus pensamientos.
Te atrae la idea de perderte en el horizonte.
¿A dónde irías sin mí?
A cualquier lugar.
¿A dónde iría yo sin vos?:
Hasta donde me llevaran mis miedos:
A ningún sitio…
Entonces te quedás conmigo;
me invitás a creer en mí mismo,
a creer que puede existir lo que yo quiero que exista…
Quiero, señorita, tenerte a mi lado,
hasta que yo olvide mi propio nombre,
pero aun así,
te lo juro,
podré seguir pensándote,
y seguir recordándote…

IV

Vuelvo a cerrar mis ojos
y escucho tus susurros
y siento tus caricias en mi cuello,
como me encanta…
No querés que levante mis párpados,
no todavía…
Tomás mis manos y hacés que tome tus curvas.
Reís
y río;
suspirás
y suspiro;
gemís
y yo despierto…
Y no te veo a mi lado,
aunque te amo…
Vos estás muy lejos…

V

Ella es una bella doncella;
Y yo un psicótico poeta.
Sufro de amor desde que la conozco;
Yo.
Y yo también.
Y yo.
Y yo.
Antes no creí poder estar más loco;
pero desde que la vi sonreír, lo estoy.
Yo.
Y yo también.
Y yo.
Y yo.
Porque si ella nunca me mirara, yo moriría, lo sé.
Yo.
Y yo también.
Y yo.
Y yo.


daniel zamora
Daniel Zamora (Managua, 1987) fue participante del Taller de Narrativa, generación 2014, del Centro Nicaragüense de Escritores, impartido por el escritor Erick Aguirre. Actualmente, Daniel es estudiante de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN, Managua).

 

2 poemas por Mayra Zavaleta

WhatsApp Image 2017-09-20 at 11.16.28 AMFoto por Camila Dávila

Sujeto tácito

…soñaba el sueño de
las casas inhabitadas
y a su puerta
asaltan ebrios los fantasmas
de su memoria calcinada.

Lo apartan de vez en cuando
hacia un mundo donde sólo
existimos en imágenes,
para volver a éste
donde solos existimos,
en imágenes también…

…yo llegué solo
sólo a pedir
una cuartilla de palabras,
porque con eso bastaba
para sobar con versos
los duelos del alma
que cuando quema, y
se aprieta de espacios vacíos
donde vestigios de aquel espectro
se apagan y se encienden
(tan vivos como reales:
como los olores en el aire)
me es preciso drenarlos,
diluirme en tibias letras,
para conseguir que así nos deje
Ser vivientes,
bajo ésta condición de Ser humano,
de Ser doliente;
y ese fragmento de ambos:
veneno y remedio,
hoy está pendiente,
inconexo,
invierno,
lejano…
ausente.

Sahumerio

Al filo del sueño
por una angustia
en su esmero,
le agitó una comezón
insaciable
que acosaba por dentro
su garganta
y también su pecho.
Delirante
¡Escucha que lo llaman,
que lo olvidan, que lo nombran!

Entonces me presto de lienzo,
me preparo para el fuego,

De nuevo,
de nuevo…

No me atrevía a preguntar
si alguien más sentía cerca
el calor
del sudor de aquella bestia que se apoya sobre su cabeza
y se dedica a morir a veces en tinta, o en frígidas teclas…
Entonces me habló de él
mientras describía a una polilla
en su viaje hacia la muerte,
chocar
incansable
Y repetidas veces
contra la bombilla incandescente
de la lámpara que le custodiaba la cordura
Y le dibuja cerca un espectro
su propia figura
Y con aquella se echó a debatir…

De nuevo,
lento.

Se agrietó hace ya un tiempo
Y ahora la luz
por allí mismo se le cuela
mientras lentamente emprende su viaje hacia la locura
se esboza y se repite
en su mirada que se evapora y se congela,
imitando a una polilla
intermitente
cuando vive y cuando muere
cuando vive y muere a la vez.

Murmuró con mueca feliz
en cierto momento de Verdad
palabras
o no sé qué.
Pude solamente notar, cómo ese soplido
aletargado
se le salía de la boca
como un fantasma
de blanco humo
que escapaba del laberinto donde se desentierran
las lúgubres memorias,
las sórdidas visiones
¡todas las uniones!
y se van fuera a pasear
al ritmo lento
de un dulce, dulce sahumerio.

Aquí, donde la danza es en tiempo
lento,
no confundas
nada,
que todo pasa
donde hay movimiento.

Lento,
lento.

Lento…

Y ya no te llama ni te olvida
ni se inmuta.

Ni te nombra.

Ni es mi fantasma quien visita ya
aquella boca de débil discurso.

¿Quién llama, olvida
y dice esas palabras?
Aquellas que solo pueden Ser
Cuando son pronunciadas
por los sabios
labios de un silencio.

Días hablándole, inmóvil
mientras yo tejo este viaje a la locura.
y polillas del alma suya
que se viven
y se apagan lento,
lento
se arrastran ya débiles sobre mi pecho.

Y si revelo el día que me cobijé en tu vientre,
materia incandescente,
pronto
se quiebra el momento en largos descensos
también
como la ceniza
cuando se desprende de lo que fue
justo antes de caer.

Es un fantasma,
una polilla
rasgándome la garganta
posiblemente
para no escucharme hablar más
de más.

Me crucé a este lado (permíteme aclarar)
solo para ver migrar
aquella idea vuelta historia
(Quemándose a su paso
lento,
lento)
que ya no te llama ni te olvida,
ni se inmuta.

Ni te nombra.

Ni en silencio
ni en la sombra.

Y aquella bestia
que el recuerdo evoca,
me resopla en la nuca
y carcome mi boca
y en sus actos más sublimes vive etérea
en su parte nuestra
y nos llama y nos olvida
te quita todo
y luego te convida.

Tómatelo en broma y
cuando te alejes,
como en las fábulas
tal vez lloré muchos años
Y de aquella piel
mía
crecerá un mar
que los navegantes reconocerán
como hecho
por una mujer
desconocida por todos
olvidada por alguien
que se quebró, de tanto amar
y los vecinos en los barrios dirán
a sus hijos
y a sus nietos,
tal vez,
que las almas se escapan por los ojos
de indignos cuerpos
mortales
solo para ver migrar (permíteme aclarar)
aquellas vidas
hechas historias
quemándose a su paso
quebrando el momento en largos descensos
como lo hace el incienso:
lento,
lento,
lento…
Es un dulce sahumerio.

REVISTA

Mayra Zavaleta Wanderley, (Managua, Nicaragua. 28 de febrero de 1993). Hija de padre salvadoreño y madre brasileña refugiados en Nicaragua por motivos de guerra. Actualmente me desempeño como artista plástica independiente, en disciplinas como pintura performática, trabajos con colectivos de artistas, muralismo, exposiciones, etc. También administro mi página de Artes Visuales en Facebook: MZW artes visuales, donde expongo mis trabajos y actividad.

He experimentado formación en disciplinas como el cine con académicos del extranjero. Dirigí y escribí guion del corto de ficción “Amor Vegetal” en 2014, paralelo a mis estudios de Diseño Gráfico, época en la cual también dirigía un documental de gestión e investigación social en la RACCS (Región Autónoma de la Costa Caribe Sur) con enfoque de género y economía. En 2016 creé, administraba y gestionaba el primer centro cultural de San Juan del Sur “Tonatihuichán”, donde funcionaba como gestora cultural. Allí participé como capacitadora de guías y protectores de tortugas en áreas protegidas.

Amante de todas las disciplinas del arte y con una inclinación hacia los versos, me doy siempre el tiempo y espacio para volver a mi origen. Surf, pintar, escribir, montañas, viajes cortos o largos y los movimientos citadinos hacen que mi rueda nunca deje de girar.

2 Poemas por Marlen Gutiérrez

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Foto por Camila Dávila

Urbe Natural

Coadyuvante
en excitación desmedida
mixtura que embalsama
densos  e incontables pasos 
Goza el efluvio preeminente
el vaho que destilan las camisas sinceras
ablución de las divergentes manos
                      al terminar la faena

Delirios aspiracionales en el boulevard
encarnación esencial sobre la calzada
brota energía, 
                     visiones sedientas
                     destellos de conciencias
          en la textura del concreto

Los sentidos  penetran y activan
toda una cosmogonía de interrelaciones 
                            vibra, reverbera, agita
los atisbos en la estancia unísona
con rastros sincréticos, 
entrelazan  destellos seculares y honestos

Espasmos de satisfacción

suspiros de vida
                llenan
la profundidad
que no suelta
atiborra
hincha y alberga
la suerte
el fuego
el agua
el viento
              Vamos

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Marlen Gutiérrez, nacido en Diriamba (31 de marzo de 1974), aparece en publicación de revista literaria periódico La Prensa con textos de su poemario inédito Estro Inconsciente, Managua ¦2015¦; revista centroamericana República de Papel, Edición 5ta. ¦2015¦; En revista Hilo Azul homenaje al poeta Juan Aburto, Managua ¦2013¦; Poemario Ser de un y por todo en Revista francesa Borbojo ¦2013¦; Antología Frutos de Invierno, Managua ¦2012¦; Antología Voces de Poetas Nicaragüenses Siglo XXI, Managua ¦2010¦; Publicación “Letras Diriambinas” Diriamba, Carazo ¦2010¦. Integrante fundador grupo literario Conficcio.