3 poemas por Amelia Modrak

Luna

¿Quién puede sustraerse al encanto de la luna?
¿Quién puede odiar a las perlas del mar?
Una perla de mar
Es la luna en mis sueños.
Es el rostro de seda,
La bujía de la noche,
Es la dama de nácar serena.
Las matas nocturnas que ríen
Se bañan en claro de luna
Y yo espero a mi dulce amante
Bordeando la locura.
Encenderé velas de olor
Y lo traeré a mi ventana,
Y, besándolo entre mis brazos,
Lo bañaré con la luz de la luna.
El espliego, oculto en mi almohada,
Me invitaba a un dulce sueño.
Mas ahora éste ríe
Bañándome en claro de luna.

Ayudémonos a ser felices

La Felicidad,
Ese trabajo comunitario,
Es como un libro olvidado.
Sus páginas amarillean al sol
Y las revuelve un viento helado.
La lluvia ha disuelto su tinta,
Sus caracteres son ahora
Un ininteligible epitafio.
El óbito de la felicidad
Me resulta muy extraño,
Nunca pensé que pudiera surgir
De una abstención al trabajo.

No soy una extraña

No me excluyas hermano,
Ni tú, vecino viandante,
No me excluyas compañero,
Ni tú, amigo de la infancia….
Yo no soy una extraña,
En La Tierra hemos nacido,
Hijos de un mismo planeta somos,
En él todos hemos vivido.
Cuando retorne el Big Bang,
Cuando impacte un meteorito,
¿Qué es lo que vas a hacer?
¿Me verás como a un desconocido,
O me tenderás la mano?
Fraternidad Universal sería lo más apropiado,
Mas es muy posible, sí,
Que acabásemos muriendo
Cada uno por su lado.

Amelia Modrak (2009)

 

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Amelia Modrak (Las Palmas de Gran Canaria, 1973) ha publicado el poemario Notas (Ediciones Vitruvio, 2010), un cuento (Ciento veinticinco lentejas) en la revista Fábula (2016), y doce poemas (Reloj, Irlanda, Precioso Pelícano, Nórdicos, La gota, Ojos, En mi interior, Hermana yo, Yo rezo, Albatros, Quisiera ser y Demonios) en las revistas Alhucema, La Tundra, Zoque, Caminos Convergentes, Guatiní, Sueños de Papel, Prisma a la Vista e Infame (2016-2017). También ha publicado capítulos de novela en las revistas Letralia, Tierra de Letras (Sol de Invierno y Pharmacius) y Sueños de Papel (Maravillosa Amelia y El día en que el cielo desapareció).

3 poemas por Yannis Livadás “2001-2003”

Traducción por  Mario Domínguez Parra

Abattoir

Alguna vez agarras mis ojos
como fruta salvaje de los árboles
que para nosotros fructificaron en pistas umbrías;
enciendo este pitillo
y aspiro bastante del humo de la poesía.
Nadie me espera
excepto el lápiz nomás.

La rutina es una forma de santidad
pero no para todos.

Capra Black

Por odas enterrados
Usurpados –
Con frecuencia los veo barrer
Las avenidas que yo solía avizorar
Dentro de aquellos ojos –
Pero ahora debo callar de nuevo
Y quizás se confirme el error de aquel
Oráculo que hablaba de algo que mostraba
La televisión –
Árboles que hablaron mientras dormían
Con el sueño de la curiosidad de sus voces.
Lejos de ciudades que conocí
De inexpresables canteras
Sobre las que la luna tallaba la forma de un
Buda;
El silencio
Dicen (¡!)
Se aparece cual equilibrista
Y desde abajo enormes troncos
De los árboles de la Muerte florecen
En cada movimiento.

Bebo por tanto de tu vaso
Como el muerto de tu alma.

La sonrisa del cráneo muerto

Los poemas del mundo
Necesitan espacio
Para mis palabras.

Solo oro merecen
Los troqueles de los mendigos.

Por muchas lágrimas que derrames
No se te caerán los ojos.

En el poema la locura de los órganos me conduce
El relámpago de la respiración que hace lastre.
Y el estremecimiento.

Primer rostro el vacío.

No nací mucho todavía.

 

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Yannis Livadás (Grecia, 1969) es un poeta, ensayista y traductor griego. En la actualidad reside en París. Ha viajado durante años por diversos países, realizando toda clase de trabajos para subsistir. En los últimos años ha llevado a cabo detalladas investigaciones (ensayos y traducciones) sobre poesía estadounidense. Está, además, muy conectado con la tradición del jazz/avant-garde. Parte de su obra poética se basa en improvisaciones. Nunca concluyó su servicio militar en Grecia. Se opuso a su escolarización regular y a hacer estudios universitarios, debido a su individualismo y a su anarquismo. Desde 2008, tanto en su obra poética como en su crítica literaria, promueve la creación artística que, por su indeterminación en el significado y su innovación estructural, mayores de lo habitual, denomina anti-permutación orgánica. Poemas y ensayos de su autoría han sido traducidos a nueve idiomas.

 

3 poems by Bob Stout

Perhaps

If it was a competition
then I lost before it began
but I didn’t mind
because Richard was older than me,
more confident, and I was shy.

He’d been to college, I hadn’t
but because of the war he’d enlisted
and so had I and we wound up
on the same Air Force base.

Sunday night youth group
at the Baptist Church.
Glenna was the prettiest
of the highschool girls
and the most open to flirtation.

I was attracted but hesitant;
Richard less so. He had a fiancé
in San Diego but San Diego
was four hundred miles away
and Glenna was in Merced.

He didn’t describe what they did
together and I didn’t ask
although he knew that I knew
that they’d become lovers.

It wasn’t a long-lasting affair.
Richard’s enlistment was up
and he headed back to San Diego
to finish college
and marry his fiancé.

Glenna and I became friends.
She seemed older than she had
when I first met her
but she was fun to be with
and I got to know her parents
and enjoy the time I spent with her.

But we never made love together.
Perhaps I was too shy or perhaps
I needed a friend more than I needed
a sexual adventure. Life’s a here
and gone thing for a lonesome G.I.

Discoveries: Veracruz, Mexico, 2018 

Those with Perla María watch her place
the short-handled shovel she’s been using
beside her open pack and tug her jeans
over what once was a youthfully sexy figure.
“Cuántos más?”—“How many more?” Not a question
that seeks an answer. But “Demasiados”—too many—
Joaquín murmurs. As though fondling
sacred jewels he lays two portions
of a broken skull and a splintered piece
of collarbone on a ragged piece of bedsheet.
Eyes half-closed, lips torqued downwards,
Perla María reaches towards it, then lets her hands
drop into her lap. “Just those, nothing more?”
“It was a shallow grave,” Joaquín pronounces professorially.
“Shallow because others are under it,” María del Carmen
grunts. A big woman, wide-hipped, big breasted,
sturdy despite three husbands, motherhood,
sixty years of work, she hands Joaquín a moldy piece
of paliacate they’d found beside the skull pieces.
“Campesino,” Joaquín murmurs. Young,
don’t you think?” “They’re all young!”
Perla María snaps. Then, almost inaudibly,
“Salvador was seventeen.” María del Carmen’s fingers
seek the younger woman’s shoulder. “Si quiere..?”
but Perla María shakes  her head. “We need
to go on.” Lips tightly together she forces
a smile. “Like Joaquín says, we can rescue
them from nowhereland. Rescue ourselves—”
“From not knowing,” María del Carmen murmurs,
Forcing smile of her own. Joaquín nods,
glances at his watch and picking up his shovel
suggests, “We’ll dig a little deeper,
maybe find another body further down.”

Perla María 

Her desire, her deepest desire,
was to have a gun, kill someone.
Narcos. Police. “You can’t trust either,”
her husband admonished. “Those who protest
become victims themselves.”
“Then I’ll take them with me!”
But she’d never fired a gun,
never owned one. The police laughed
when she demanded they do something.
One of them suggested they’d be glad
to do something sexual. Mexican justice!
In the marketplace she burst into tears.
“I can’t stand it! I hate it! I wish
I was dead!” she told the woman
who tried to comfort her, “you don’t—!”
then saw pain in the woman’s eyes.
“My daughter,” the woman murmured,
“two years ago.” “And you haven’t—?”
“We’ve found others,” the woman
shook her head, “by digging.”

Perla María still fantasizes having
a gun, killing someone. Narcos.
Police. But the digging helps.
Fosas clandestinas. Unmarked graves.
Hundreds of them. With the others,
each of them thinking The next one?
Maybe the next body will be Joselito’s?
Olga’s? Agustín’s? she marks the locations,
breathes in the smells, shares being
parent of a victim. Shares doubt
that there exists a God who cares.

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Robert Joe Stout is a Mexico City College graduate who works as an freelance journalist in Oaxaca, Mexico. His poetry has appeared in over 200 journals and magazines, including The Beloit Poetry Journal, Slant, offcourse, The New York Times and Poem.

 

3 poemas por Misael Dormes

A José Leonel Rugama

Los héroes jamás dijeron
que morirían por la patria,
solamente murieron.
-Leonel Rugama


J
azz cósmico ordenado con sinfonía.
Ostentas la voz del muchacho limpia botas y del carretonero.
Seguís caminando con nosotras y nosotros en los nuevos tiempos.
Eres el que es, y expresa lo que es.
Las sirenas del mundo guardaron silencio al escuchar tu canto.
El yang que llama y el ying socialista que responde.
Otredad y alteridad.
Nobleza indiscutible acompañan tus letras.
Escuela de cultura autodidacta e inspiración de inclusión.
La llama nainuena; sueño que se hizo real sin perder misterio.
Recién bañas nuestra tierra, pues los años del neoliberalismo han querido silenciarte.
Urge el conocimiento contemporáneo por tu letra.
Gozo de la tierra prometida.
Amanecer sin tentación.
Matapalos fue tu comunidad que te engendró, y te dio a Nicaragua.
Augurios no te faltan.

MUJER o PROSTITUTA

Las llaman “prostitutas” los que las prostituyen,
Las llaman “mujeres de la calle” los que las echan de sus casas,
Las llaman “mujeres de la vida alegre” los que ponen su alegría en
pisotearlas.
Las llaman “pecadoras” los “limpios” fariseos hipócritas.
Las llaman “mujeres fáciles” quienes les gusta colonizarlas.
Las llaman “mujeres masoquistas” quienes les gusta violentarlas.
Las llaman “damas” quienes les gusta jinetearlas siendo caballeros.
Las llama MUJER, quien respeta su autonomía de conciencia.
Las llama MUJER, quien respeta su libertad.
Las llama MUJER Jesús, Él que no las condena.
Y vos, ¿cómo las llamás?

Ruptura y continuidad con el soneto clássico

He querido alabar tu candor,
supe de enigmas y avatares
no necesitas por tu fulgor,
como infinitos siderales.

Las personas que te han habitado,
por esa inefable opulencia,
pocas veces te han cuidado,
precisa el advenimiento de otra independencia.

-Con Alí Baba; no pasaron los cuarenta ladrones.- (Si no los 61,
45 somocistas y 16 neoliberales)
El indígena antiguo siendo esclavo te adoró,
por ignorancia, o epistemología, por lo que sea.

Aunque la vieja raza ultrajante, te ignoró,
ha sido el AMOR que para ti se desea,
vivas libre, porque cada heroína y héroe jamás se lucró.

Misael Dormes.jpgMisael Dormes (conocido como veritas esplendor) de un barrio que lleva el nombre de ¡Héroes y mártires de Pancasán! Soy pro en ser héroe sin fusil. De convicción, que solo puede estar con otros aquel que está satisfecho en estar a solas consigo mismo.

 

3 poems by Eric Paul Shaffer

First Grade Art

In the first grade, I failed: I couldn’t draw. I worked
my narrow palette of crayons to fashion curved lines
in the shape of a cat or a rocket or a dragon or a tree,

but none came to me that didn’t disappoint my visions.
I was confined to a two-dimensional paper universe
where the best I could do was create a crooked family

of rectangles and ellipses beside a white box with a red
triangle roof and blank quartered cubes for windows,
a waxy house whose dimensions were always too small.

The bottom of the page was a smear of green, and the sky,
the whole sky, took all my blue and darkened everything
but the swollen yellow and orange sun I had never seen

so big and brilliant but in my own childish illustrations.
Even the stick figure I saw as myself was drawn too large
to turn the moonish knob on the slant-framed brown door

and enter the darkness within, unseen and uncolored.
A green ball on a brown stick was a tree that didn’t
stand in our front yard, and on that steep-sloped roof

was a chimney aswirl with the enthusiastic black smoke
I knew from fairy tales always promised fire within.
I trimmed my little life with a box of eight cramped colors.

The miracle was my insistence on stars, not only the one
we see all day, but the two thousand that score the sky
after the one we roll around rolls away. Doggedly, I drew

yellow pentacles and asterisks through my corrugated
blue day, filling the sky with the light beyond the light.

 

Footsteps and Footprints

These prints in snow from wood to door
mark what I missed. If I read them right,
you’re here. One foot follows the other,

sure as boots tread paths through silence.
At last, I understand the error my teacher
scored on the snowy pages of my theme:

“Footsteps are what we hear,” she wrote,
“footprints are what we leave behind.”
Now, whenever someone says he heard

my footprints, I see him lying down,
ear sunk in a muddy puddle or the snow,
head pressed to the path I’ve beaten

into day with boots, body, and stride.
Or when someone seeks to inspire me
to “follow in someone’s footsteps,”

I see the shape of a sole in the earth,
but hear nothing but my own slow feet
crossing the bridge between our worlds.

Kicking through drifts, I know no one
will hear this line of footprints I leave,
and none see my footsteps as I fade.


I Could Die Here

I could die here. That’s what I thought the day my father ordered
me from the station wagon to stand in the freeway breakdown lane
behind a cardboard sign declaring “FREE TO GOOD HOME,”

impeccably lettered in his characteristic capitals and hung loosely
from my neck with baling twine till someone picked me up. First,
I thought, “I could die here.” In that December evening snowfall,

beneath icicled eaves on the garage at her house, when she opened
her lips under mine and tongued my tongue, the shock stiffened
every bone in my body with a swift rush of blood. Then, I thought,

“I could die here.” As the houseboat’s engine died on the flooded
river, and we drifted sideways toward the dock, I thought, “I could
die here.” And this morning, I gaze into drunken faces lit by hot, red-

lettered light on a littered sidewalk as blank and as wide as the end
of a world as small as I am. I’m thinking again. Yes, I could die here.

 Eric Paul Shaffer is the author of seven books of poetry: Even Further West (2018); A Million-Dollar Bill (2016); Lāhaina Noon (2005); Living at the Monastery, Working in the Kitchen (2001); Portable Planet (2000); RattleSnake Rider (1990); and Kindling: Poems from Two Poets (1988; with James Taylor III). www.ericpaulshaffer.com

2 poemas por Magdiel Guevara

Cuando el Amor es Mediocre

Cuando el amor es mediocre los días se convierten en rutinas.

Cuando el amor es mediocre con la primera tentación que tengas en ser infiel, lo harás sin pensarlo.

Cuando el amor es mediocre con la primera discusión se faltarán el respeto y se ofenderán.

Cuando el amor es mediocre te aburrirán sus te quiero y los te Amo se volverán ordinarios y corrientes.

Cuando el amor es mediocre los besos se dan, pero no se sentirán.

Cuando el amor es mediocre los abrazos fatigarán y no consentirán.

Cuando el amor es mediocre te pondrá como pasatiempo hormonal y no como una prioridad fundamental.

Cuando el amor es mediocre tendrán sexo para “fortalecer” un mal noviazgo.

Cuando el amor es mediocre llorarás por las injusticias de otro ser.

Cuando el amor es mediocre solo serán apariencia ante los demás, siendo una realidad oscura y siniestra.

Cuando el amor es mediocre siempre se recordarán los defectos y errores de cada uno continuamente.

Cuando el amor es mediocre las malas decisiones del ayer tomarán vigencia en el hoy.

Cuando el amor es mediocre la manipulación, hostigamiento, control y sumisión serán los padrinos de la boda.

Cuando el amor es mediocre sentirás pena en decir que es tu pareja.

Cuando el amor es mediocre estarán con alguien por lástima o por dinero.

Cuando el amor es mediocre todas las docenas de Te Amo, Abrazos, Besos y Caricias se evaporan con una puñalada, quitándose el antifaz.

Cuando el amor es mediocre se abandona por la inseguridad.

Cuando el amor es mediocre la fidelidad y lealtad solo son letras de tintas en papel.

Cuando el amor es mediocre solo dura un par de meses, un par de años no encaja lo eterno y sempiterno.

Cuando el amor es mediocre solo se viven de recuerdos, regalos, paseos, caminatas y conversaciones, no de hechos puros y sinceros.

Cuando el amor es mediocre la paz no habitara en tu corazón.

El amor verdadero no se mide por cuantas fotos tengas con él o ella, el amor se mide cada vez que algunos de las partes se necesiten en los tiempos de tribulaciones y momentos de angustias, en que cada uno se encuentran en sí mismo esperanza, tranquilidad y confort.

Tu corazón no le pertenece a la persona que te lo dañó lastimó; Tu corazón le pertenece a aquella persona que a la primera vez te valoró, respetó, sanó y amó.

 

Un Fantasma

 Me enamoré de un fantasma, de alguien creado por mi imaginación.

Con una ilusión de ensueño y de amor.

Terminé en quebranto y dolor,

Desgarrado mi ser, desgarrado mi corazón,

Fui víctima de mi ilusión,

Ella fue el cazador y yo el venado.

No quiero gemir más de dolor en mis noches de penumbra, porque siento que muero de dolor.

Ten cuidado, quien fue destruido saber cómo destruir,

Cuanto más miedo le tengas a ese fantasma, aparece; más fuerte y más grande se hace, erradica de tu corazón lo que te engañó, hirió y lastimó, para ser libre de esta vaga ilusión.

Hay lecciones que te lo enseñan mejor las lágrimas que las sonrisas.

El amor no es un sentimiento, es una decisión, el amor lo tienes que dominar si no él lo hará, y el precio te puede salir caro.

A veces me pregunto, ¿quién eres de verdad? Un fantasma, un demonio, una realidad o una fantasía.

No todo lo que brilla es oro, No todos los te amo son ciertos.

El amor puede ser una cárcel o una libertad.

Aléjate de mi alma, pesadilla de amor y de mi eternidad; Fantasma.

Nacido en la ciudad de Managua el 23 de Agosto del año 94 de padres salvadoreño, único hijo varón con dos hermanas mayores; estudio su primaria en el colegio El Buen Pastor continuamente su secundaria en el Colegio Público Rubén Darío, actualmente está cursando su último año en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) de la carrera Ciencia Política y Relaciones Internacionales; es un apasionado por la historia universal y bíblicas, consta experiencia en escritos tanto de temas políticos y diplomáticos como teológicos, además es musico, salido de la Academia de Música Bansbach; se abierto campo como conferencista internacional en congresos para jóvenes cristianos de países como Honduras, El Salvador y Panamá, es fiel seguidor del evangelio de Cristo Jesús ya que también es predicador evangelista. Ha escrito como pasatiempos diversos tipos de reflexiones motivacionales para jóvenes, así como frases de amor, desamor, románticos, nostálgicos y realistas. Recientemente público su primer libro de manera online en la plataforma de Wattpad llamado Princesas de Porcelana (Notas del corazón) el cual es una oda y homenaje para el sexo femenino; desde su publicación lleva hasta por el momento 7,234 lecturas; dicho libro está participando en  concursos  internacionales literario online llamados Wattys Awarsd 2017 estando en dos categorías la primera en “Libro Revelación del año” y la segunda “Mejor Escritor Novato del año” igualmente en otro concurso literario online latinoamericano llamado Sweets Awards 2017 en la categoría “Letras de Amor”. Ha tenido participación en Festivales de  Poesía gran relevancia en el país de Nicaragua; como en el festival de poesía “Cantos de Vida y Esperanza” realizado el día 23 de septiembre del año 2017  en el Teatro Nacional Rubén Darío, y recientemente en el Festival Internacional de Poesía de Granada 2018, el cual expuso algunos escritos de su autoría.

 

4 poemas por Cinthya Thais

Recordatorio

Los ojos en mi almohada
cumplen treinta años,
semblanzas,
amoníacos,
y habanos en la espalda;
encapsulan tiempo
entre telarañas,
gorriones de seda
ante noches de veredas
-solitarias-
al teñir papiros
con sus ayunas
y cuchillas;
a la consigna de mis sábanas
manchadas,
descoloridas,
arrugadas
por la incertidumbre
que sembraron en un llano
-intercorporal-
tras pellizcar la vía láctea
de mis miedos
y piernas destajadas,
pues, aún soy una cría
de lobos esteparios
besada en acantilados,
regurgitada en su cama;
charcos de aceras
con mi nombre en un grito
que se ahoga
por las voces capturadas
y pintadas
detrás de las pupilas
que me enjaulan
a una pseudo apatía
al encender –o apagar- tus velas.

 

Cinco minutos

Mi padre marchó
a una Guatemala ficticia,
donde los egos se disiparon
y mi carta nunca quemó.

Fumaba los aires
de mis vestidos
y a mi madre jamás sepultó
entre mañanas agónicas.

¿Cuándo volverá la sombra
que disparó a nuestro ingenuo cantar?
Pues, aún escurro sangre
entre mis torres de pulpa.

Cinco minutos,
tu condición de súbdita,
cinco minutos
y el manojo de cerillas
en la ventana;
dónde aprendí de husmeos
cuando hacían la guerra.

Desgollo sus huellas
en la vasija de plata,
incrustada en un cráneo
foráneo y latente.

¡Ay! Entre nieblas
se levanta a una acuarela
con la piel –desértica-
bordada de inquinas.

¿Dónde está la mancha
intercelular del linaje?
Pues, mi pecho impugna
tu aroma en derrame.

Cinco minutos,
inspecciona tus dedos,
cinco minutos,
reconozco que te anhelo
en un catre sucio;
donde Ares no volverá
a tocar la puerta.

 

Otra noche

“Pero esos rumores de la vida
nos llegarán por separado,
y otro será tu sol
y otra luna será mi luna.

Cuando ya no me quieras”.

Carlos Martínez Rivas, La puesta en el sepulcro.

Luna descolorida
como un acorde pálido,
me mirás entre quimeras
y acogés en lo alto
de los espacios intermitentes
al astro de las huérfanas.

Eleváme, compañera, en un rayo
que alimenta a la aprendíz
de tristezas de niña;
eleváme ante el contacto
rancio de esta alacena.

Más, no contés nada
-luna desgastada-
de la fortuna de otros mundos,
bien sabés que las olas fúnebres
traen consigo sangre púrpura
en cadáveres jamás usurpados
-recordados-.

Sin embargo,
cuando la luz canta
-no brilla en el abandono-
a una fuerza de lirios
calada en algún templo antiguo,
sos la esperada procesión de muertos
que aparecen en alambres
de otros días,
otras infancias,
sirvientas o vecinas.

Más, no prosigamos
en la patria silenciosa
contemplando lunes extranjeros
con manchas en sus velos;
ay, cráter de muchacha,
no llorés por esa luna
impregnada en otra agonía.

 

Lilith nos enseñó a volar

Las hijas de Lilith sí
tienen alas
recortadas;
deambulando como
ánimas
que han perdido
el horizonte tras callar
su voz.
Dentro de ellas se posa
la agonía
al descubrir
torsos con historias
deslucidas,
que cosen los finales
de entierros imperfectos
con golpes
en los huesos.

Otorgarles, pues,
la libertad perpetua
que desprende mechones
salpicados
de sangre,
fragmentando la iracundia
de nudillos ajenos,
o fajas de cuero;
en busca de magentas
y matices
entre desvelos por la causa
que alimenta las auras
de tantas mejillas inquietas
al vociferar
-con o sin temor-
la razón de nuestro vuelo.

Cynthia Thais Alfaro Sandoval nació el 13 de junio de 1998 en Managua; aunque su crianza tiene alma masayense. Se interesó por la escritura a los 9 años de edad al redactar finales alternativos a las historias infantiles, donde las injusticias sociales y los estereotipos no calzaban en el mundo.

Además de la literatura, sus intereses incluyen el origami, la danza, el guionismo, la lectura bien fundamentada y el activismo. Escribió y dirigió los cortometrajes “Saudade” y “Las Sombras”, actuando en este último. Igualmente, es co-creadora del poemario, sobre salud mental, Desde mi ventana.

Actualmente, cursa cuarto año de Comunicación en la Universidad Centroamericana de Nicaragua UCA; mientras dedica sus días (o noches) como redactora integral en el medio independiente Nuevas Miradas.

Sus “letras oxidadas” –como nombra a sus escritos- se basan en el Saudade, la melancolía, las dolencias propias o ajenas, el plano social de la mujer y la hechicería como acompañante idónea de las palabras; siendo estas presentadas en su blog Delirío Místico.

2 poems by James Croal Jackson

SUNDAY FUNDAY

For the last hot day of April, we were the bristled paintbrush
stroke of an old fluttering-in-wind canvas
flag of a few years ago when all of us were inseparable,
every event a celebration of us. We’re a little older,
a little more tired with each sip of boxed wine
means waking up a little earlier, sun a sharper razor.

YOUR NEW LIFE IN COLUMBUS VIA 71 SOUTH

backward signs gray silver
curved necks of lights and opened arms
reaching reaching reaching
not high enough
not low enough to grab
American Cab out of business
blue 333-3333
Sinclair
Morse
cops on horseback
off to Wendy’s Arby’s Tee Jaye’s
down High
down low
all this green and exit
you must enter somewhere
James Croal Jackson's poetry has appeared in The Bitter Oleander, Rust + Moth, Bop Dead City, and elsewhere. His first chapbook is forthcoming from Writing Knights Press. He is the 2016 William Redding Memorial Poetry Contest winner in his current city of Columbus, Ohio. Visit him at jimjakk.com.

James Croal Jackson is the author of The Frayed Edge of Memory (Writing Knights Press, 2017). His poetry has appeared in Hobart, FLAPPERHOUSE, Yes Poetry, and elsewhere. He edits The Mantle, a poetry journal. Find him in Columbus, Ohio or at jimjakk.com.

5 poemas por Yustian Garvel

Viacrucis

Después de la lluvia y del canto, después de que el fuego
calme su ira, después de tanto vino entre la garganta
y el humo deambulante no se prostituya, y venga de boca
en boca a llorarnos.

Cuando todo sea naufragios con palabras ancladas y
en las vacías miradas seamos a tientas una gota,
y no tengas tan solo un aliento de nosotros.

Los heraldos serán sólo trazos de sombras buscando paz,
no poder con el filo del viento, que viene decapitando nostalgias
y escupiendo nuestras glorias,

Después que ya solo seamos arcillosos ojos de luces plutónicas
y no tengamos más cabida que sordos olvidos en jardines de barro,

Cuando las piernas sean derribadas por el cansancio de esos anuncios
llenas de gusanos que se alimentan de agujados clavos, después
que ya solo nos despelleje el silencio imperfecto de tus aromas secos

Y vuelvan los relámpagos a partir manzanas en el páramo, cuando
tu voz sea un presagio de la oscura enlutada y cargues con candelas
benditas para invocar la embalsamada frescura,

Solo así, resucitaré en la tercera luna, limpio de pecado,
sucio de deseos, fundido en blanca hostia, que no será para
sanar tu cuerpo, ni la gloria de tu viacrucis.

Incierto

El ron embriaga a las garzas que traen coros de luciérnagas
en sus plumas, viento sumergido sobre lucido marfil que retractan ánimas

Dafnis te espera para tocar su flauta y llevarte a Eros,
Vienen palabras, que de rodillas llegan al borde del lago

A orillas de este libro se guardan tus nombres que nadarán
en el curtido color,  empezar a caminar, ron crudo y sin ligar,

Jugar con el azul y ponerle blanco, sacar la sombrilla, pasar debajo
de los arcos de hielo.

me trago tu sonrisa por los poros, por los mismos,
en la que tus trapos inclina su bandera victoriosa,
Anclada a la derrota que nos deja lo incierto del suplicio.

Los olvidados

Los olvidados se tiñen de sombras sin memoria,
umbría decrépita, son arena en desiertos
que nadie acude a su silencio.

Caminan en la inercia de las soledades, se abrazan
para no desconocerse, se sumergen en
lo más hondo de su angustia.

Cuerpos que se condenan a cantarle a su vacío estómago.

Graznido  solitario.

Los olvidados no tienen gritos, ni quejas, ni aleluyas…
Se arrastran en su trago amargo y nocturno.

Los olvidados, ruletas de desenamorados bohemios,
navegan tiernos, serenos y engañados hacia senderos
de lóbregos inviernos.

No se despiden, deambulan penando destierros
de penurias envejecen con cada esperanza que
no alza alas, a veces vuelven al camino, otras veces
se sientan a ver la tarde ,y veo como pierden
su clamor, en cada olvido que dejan tirado.

 Las calles

Oscuras   incógnitas de refugios.
Amores se enfilan y no llegaron a encontrarse, recorren
tierras, cauces, parques, pálidos cementerios.

Son glorias de revoluciones, tardes calurosas,
ingratas despedidas,
calles alfombras soleadas y mojadas,
impávido vino.

Arterias que amarran la cara de los sepulcros,
andariveles de los infantes que juegan a perderse,

Jardines de concreto donde florecen los periódicos
y se
marchita el recuerdo,
ciertas calles es uno, a veces sin salida.

La gente se duerme

La gente se duerme en el bus,
en las rutas urbanas duerme,
el bolo en la mesa con sal y limón
         gustoso duerme.

La gente se duerme escuchando el juego,
el vigilante se duerme antes que los ladrones,
el niño se duerme acunado en la madre,
la gente se duerme.

La mujer de la esquina se duerme, tarde pero se duerme,
se duerme el taxista esperando cliente, los amantes después
del sexo, el asesino después del deber cumplido, el doctor de turno.

Duermen los vehementes locos callejeros,
se duerme el sereno haciendo Posta, el pintor en su cuadro,
la abuela en su rezo.

Se duerme el hombre por su gusto,
se duerme el indigente en banca ajena,
el monaguillo se duerme escuchando el sermón,
la gente se duerme.

Pero en el ataúd con todos esos acomodos y frescuras blancas,
con esos olores que invocan a la ternura,
¿Para qué despertarlos?
Si duermen en paz.

Yustian Garvel 30 años  sociólogo ,publique mi primer libro a los  20 años,”La sombra del poeta. He participado en distintos eventos literarios  promocionados por el teatro nacional Ruben Dario,el movimiento cultural Leonel  Rugama y el movimiento Bajo relieve,gane en el año 2017  el concurso de poesia del INTUR,participado en eventos literarios  del instituto nicaragüense de cultura”

3 poemas por Roberto Cambronero

El ascenso

Estoy en un hotel donde los pájaros entran por el cielorraso,
cuando suenan las máquinas de hielo y las ristras de cascabeles y los guijarros
me doy cuenta que aquí es el borde del fin del mundo,

que es hora de escaparse porque los demás pasajeros están dormidos
y camino con pasos de ensueño sobre los techos, las caballos negros que andan como
      faunos entre las nimbos, entre los soles luminosos que caben    en el meñique,
      las estelas de gasolina atómicas y subo más    allá de los relojes de cuerda,
      las cucharas, los precios y de    mí mismo, hasta que Cambronero sea solo una palabra,

hasta ser como un ángel o un pez gratuito y me sienta tan libre
como quien orina entre limoneros.

El olvido

De las pocas veces que me he emborrachado en mi vida,
esta fue cerca de un campo de minigolf y me tropecé con una piedra de aire,
como era una noche primitiva nadie vio como me caí
pero si escuché la risa de los fantasmas de la atmósfera, sonaba como se piensa
en el hambre y en el olvido, o en animales extintos.

Las piedras de minigolf o las del aire se me aparecen como marejadas
en esquinas de fiestas a las que no me atrevo a ir,
en notas de mi agenda que no voy a
     recordar,

también en el microondas cuando voy a cenar solo y el aire es de tafetán mustio, en esos momento en que no me tropiezan pero me recuerdan que no soy antiguo y útil como el tenedor o la mosca, que es decir lo mismo.

Égloga del parque

Usemos para él un nombre de égloga, era Nemeroso o Pilas o Lucrecio y nos conocimos en un bosque umbroso, aunque en realidad fue en un parque frente a una cancha, no me acuerdo de que deporte pero sí que acaban de sembrar árboles que le sentaran mejor a la fauna local que vive entre torres de apartamentos y pizzerías.

Como era de égloga no pudo-no-seguir esa tradición centenaria de ser ingrato y cuando se fue, dejó bancos vacíos, mudo al aire, a las ardillas.

Entonces quise olvidarlo con X, que tenía una relación abierta y eso me lo advirtió desde el principio. Nos estrujábamos de entusiasmo cuando nos encontrábamos en esos jardines amurallados que en realidad era un campus universitario. Nos estrujábamos así, como esponjas, como fieltro.

Y yo solo a veces tenía un instinto oscuro y le pasaba las uñas en el pecho para desconcharle al otro. Pero X lo tenía bien empotrado y me decía en susurros, pero firme, que no, que no.

Claro que yo paraba y con el tiempo nos dejamos de ver, como se detiene la lluvia o se entra al sueño. Y quedé solo con todo el fuego que se derrama del Sol.

Roberto Cambronero Gómez nace en 1995 en San José, Costa Rica. Cursa la carrera de Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional de Costa Rica. Ha colaborado en las revistas Almiar, Letralia, Espora, Marabunta, Kaleido y Bistró. Ganó el premio Una Palabra 2015 en la rama de teatro con El insólito rapto de Doña Inés. Escribe una columna de opinión en la Revista Vice-Versa (Nueva York).