2 poemas por Mayra Zavaleta

WhatsApp Image 2017-09-20 at 11.16.28 AMFoto por Camila Dávila

Sujeto tácito

…soñaba el sueño de
las casas inhabitadas
y a su puerta
asaltan ebrios los fantasmas
de su memoria calcinada.

Lo apartan de vez en cuando
hacia un mundo donde sólo
existimos en imágenes,
para volver a éste
donde solos existimos,
en imágenes también…

…yo llegué solo
sólo a pedir
una cuartilla de palabras,
porque con eso bastaba
para sobar con versos
los duelos del alma
que cuando quema, y
se aprieta de espacios vacíos
donde vestigios de aquel espectro
se apagan y se encienden
(tan vivos como reales:
como los olores en el aire)
me es preciso drenarlos,
diluirme en tibias letras,
para conseguir que así nos deje
Ser vivientes,
bajo ésta condición de Ser humano,
de Ser doliente;
y ese fragmento de ambos:
veneno y remedio,
hoy está pendiente,
inconexo,
invierno,
lejano…
ausente.

Sahumerio

Al filo del sueño
por una angustia
en su esmero,
le agitó una comezón
insaciable
que acosaba por dentro
su garganta
y también su pecho.
Delirante
¡Escucha que lo llaman,
que lo olvidan, que lo nombran!

Entonces me presto de lienzo,
me preparo para el fuego,

De nuevo,
de nuevo…

No me atrevía a preguntar
si alguien más sentía cerca
el calor
del sudor de aquella bestia que se apoya sobre su cabeza
y se dedica a morir a veces en tinta, o en frígidas teclas…
Entonces me habló de él
mientras describía a una polilla
en su viaje hacia la muerte,
chocar
incansable
Y repetidas veces
contra la bombilla incandescente
de la lámpara que le custodiaba la cordura
Y le dibuja cerca un espectro
su propia figura
Y con aquella se echó a debatir…

De nuevo,
lento.

Se agrietó hace ya un tiempo
Y ahora la luz
por allí mismo se le cuela
mientras lentamente emprende su viaje hacia la locura
se esboza y se repite
en su mirada que se evapora y se congela,
imitando a una polilla
intermitente
cuando vive y cuando muere
cuando vive y muere a la vez.

Murmuró con mueca feliz
en cierto momento de Verdad
palabras
o no sé qué.
Pude solamente notar, cómo ese soplido
aletargado
se le salía de la boca
como un fantasma
de blanco humo
que escapaba del laberinto donde se desentierran
las lúgubres memorias,
las sórdidas visiones
¡todas las uniones!
y se van fuera a pasear
al ritmo lento
de un dulce, dulce sahumerio.

Aquí, donde la danza es en tiempo
lento,
no confundas
nada,
que todo pasa
donde hay movimiento.

Lento,
lento.

Lento…

Y ya no te llama ni te olvida
ni se inmuta.

Ni te nombra.

Ni es mi fantasma quien visita ya
aquella boca de débil discurso.

¿Quién llama, olvida
y dice esas palabras?
Aquellas que solo pueden Ser
Cuando son pronunciadas
por los sabios
labios de un silencio.

Días hablándole, inmóvil
mientras yo tejo este viaje a la locura.
y polillas del alma suya
que se viven
y se apagan lento,
lento
se arrastran ya débiles sobre mi pecho.

Y si revelo el día que me cobijé en tu vientre,
materia incandescente,
pronto
se quiebra el momento en largos descensos
también
como la ceniza
cuando se desprende de lo que fue
justo antes de caer.

Es un fantasma,
una polilla
rasgándome la garganta
posiblemente
para no escucharme hablar más
de más.

Me crucé a este lado (permíteme aclarar)
solo para ver migrar
aquella idea vuelta historia
(Quemándose a su paso
lento,
lento)
que ya no te llama ni te olvida,
ni se inmuta.

Ni te nombra.

Ni en silencio
ni en la sombra.

Y aquella bestia
que el recuerdo evoca,
me resopla en la nuca
y carcome mi boca
y en sus actos más sublimes vive etérea
en su parte nuestra
y nos llama y nos olvida
te quita todo
y luego te convida.

Tómatelo en broma y
cuando te alejes,
como en las fábulas
tal vez lloré muchos años
Y de aquella piel
mía
crecerá un mar
que los navegantes reconocerán
como hecho
por una mujer
desconocida por todos
olvidada por alguien
que se quebró, de tanto amar
y los vecinos en los barrios dirán
a sus hijos
y a sus nietos,
tal vez,
que las almas se escapan por los ojos
de indignos cuerpos
mortales
solo para ver migrar (permíteme aclarar)
aquellas vidas
hechas historias
quemándose a su paso
quebrando el momento en largos descensos
como lo hace el incienso:
lento,
lento,
lento…
Es un dulce sahumerio.

REVISTA

Mayra Zavaleta Wanderley, (Managua, Nicaragua. 28 de febrero de 1993). Hija de padre salvadoreño y madre brasileña refugiados en Nicaragua por motivos de guerra. Actualmente me desempeño como artista plástica independiente, en disciplinas como pintura performática, trabajos con colectivos de artistas, muralismo, exposiciones, etc. También administro mi página de Artes Visuales en Facebook: MZW artes visuales, donde expongo mis trabajos y actividad.

He experimentado formación en disciplinas como el cine con académicos del extranjero. Dirigí y escribí guion del corto de ficción “Amor Vegetal” en 2014, paralelo a mis estudios de Diseño Gráfico, época en la cual también dirigía un documental de gestión e investigación social en la RACCS (Región Autónoma de la Costa Caribe Sur) con enfoque de género y economía. En 2016 creé, administraba y gestionaba el primer centro cultural de San Juan del Sur “Tonatihuichán”, donde funcionaba como gestora cultural. Allí participé como capacitadora de guías y protectores de tortugas en áreas protegidas.

Amante de todas las disciplinas del arte y con una inclinación hacia los versos, me doy siempre el tiempo y espacio para volver a mi origen. Surf, pintar, escribir, montañas, viajes cortos o largos y los movimientos citadinos hacen que mi rueda nunca deje de girar.

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