3 Poemas por Lesther Brenes Salazar

Photo by Lesther Brenes Salazar
Photo by Lesther Brenes Salazar

Cristo no habita en Choloma

Si Jesucristo viviera en Choloma,
Abordaría con cansancio el rapidito en el bulevar del norte,
Con pesar llegaría hasta el centro de San Pedro,
Con sus desgracias a cuestas
Y el miedo en la garganta,
Vería con esperanza los espejismos que se forman en las maltrechas calles,
Calcinando cualquier posibilidad de calmar la sed,
Ésta no sería una sed común y corriente,
No habría esponja ni vinagre,
Solo sudor y nerviosismo,
Habitarian en los ojos de cristo,
De cara al golgota,
La gran ciudad.

Si cristo hubiese nacido en Choloma,
Estaría acostumbrado a los tiroteos,
Contaría en la avenida el vaivén de las personas,
Comería baleadas y gritaría su venta,
Haría un recuento de los amigos que ya no están,
Patearia con tristeza las latas
Y sería habilidoso esquivando las balas,
Trataría de ganarse el pan.

Si Jesús habitará en los altos de Choloma,
Se habría acostumbrado a los infortunados sucesos,
Al titular de los periódicos,
A los viajes sin regreso.

Si papachu se domiciliara en Choloma,
Sería extorsionado y
metido en miedo,
En el mejor de los casos sería crucificado,
De nuevo.

Si Jesucristo viviera en Choloma,
Habría regresado a las cinco de la tarde con la venta repleta,
A esperar su buseta.

Pensaría en su familia,
En lo duro de la vida,
Vería la ventana y estaría preocupado;
Tendría dos amenazas.
“El impuesto no ha pagado”
Se bajaría del rapidito y sería secuestrado,
Aparecería en otro punto de la ciudad ensabanado,
convertido en un guiñajo,
Lo habrían aventado desde una camioneta,
Su cabeza por otro lado;
Le habrían arrebatado el alma en plena carretera,
Por otros hombres sin identidad concreta,
Saldría en las noticias,
Lo hubieran maquillado
como un antisocial e
intentarían resucitarlo,
Expectante el telediario.

Si el hijo de dios hubiera nacido en Choloma,
Habría intentado escapar del país varias veces,
Tendría el don de multiplicar los peces
Y trataría de llenar de comida los platos,
Con su bajo salario,
Habría alternado entre Herodes y Pilatos,
Se habría vuelto mártir de otras causas,
No creería en las autoridades
Y tendría un sufrimiento real,
Ante la noticia de su muerte tendría que haber bajado jehova,
A reconocer a su hijo en medicina legal.

Más allá del norte de nuestros sueños se pinta con tinta de sangre la realidad

En las paredes desgastadas,
Se leen carteles,
Uno lleno de precauciones,
Otro lleno de rostros
curtidos por los años y kilómetros de travesía,
Son como cualquier otro que tiene como fantasía,
El llegar al otro lado,
En el Suchiate muchos sueños flotan,
Errantes.

Dos paredes llenas de migrantes,
Uno de ellos se parecía a mi padre,
Lleva siete años clandestino,
Partió con destino desconocido,
Incluso para él mismo;
Dicen que varios murieron en San Fernando,
Otros en las vías le cercenaron los sueños,
Los descuartizaron,
Ahora se escuchan sus llantos,
a lo largo del camino,
Como un gemido fino
que se convierte en espanto.

Podría tapizar de un barniz humano
dos palacios nacionales,
la casa de tres políticos
y cuatro municipalidades;
Muchos entran, muchos salen
Algunos con los pies ampollados
Y otros con la tristeza en la garganta,
Me hablan de su vida pasada,
De las metas que dejaron inconclusas,
De los besos de sus mujeres,
De sus ideas reclusas
Y los hijos que dejaron,
Llorando del hambre,
De volver a ver a su padre.

Cada día pesa más la mochila,
Se carga de pesares, de historias y de hermanos,
Valdrá la pena tanta desdicha?
Es el éxodo latinoamericano,
Que nos encuentra tan cercanos,
Temerosos, silenciosos,
Con un rosario en la mano,
Que nos llena de esperanza,
Mientras cae la madrugada
En Arriaga,
Mucho nica, mucho catracho,
Mucho chapin y mucho guanaco,
También se hablan otras lenguas,
“Llevo cuatro meses embarcado”
Me dice un etiope con los ojos embarrados,
De lodo, lágrimas y cansancio,
“Aquí ya no hay espacio”
-gritan los voluntarios-
Nadie les hace caso,
Dos mujeres reciben atención psicológica,
A una la violarón,
A la otra… saca lógica.

Unos juegan ajedrez en chinelas,
Visten de harapos y sonrien,
Es invierno,
Ojalá todos se cobijen,
Puede ser tan frío el infierno,
Anoche te lo dijé.

Aquí aparecen y desaparecen,
Miles de nombres adornan las paredes de los cuartos,
De mujeres y hombres,
Con el mismo rostro y razones similares
para dejar sus hogares,
Descifrando los anhelos,
Ahí quedaron un vergo tendidos al sol,
Con una manta de moscas,
La realidad es tan tosca,
Que hasta asombra.

La extorsión es como una canción,
Que resuena en los oidos
de la clase dominante,
Como una sinfonía de monedas titilantes.
Es tan lucrativo el sufrimiento
del corazón del inmigrante.

Acción 10, Urgente!

En la tele aparecieron cuatro homicidios,
Los sirvierón durante el almuerzo,
Sin filtros,
Y la sangre corría a borbotones
sobre el grisáceo manto de las calles,
Mugía, lloraba,
Inhalaba y exhalaba.
Con dificultad,
Moría.
En horario matutino
las desgracias proliferan,
Maquilladas de opiniones burdas,
Antropomorfas, faldas cortas,
Piernas largas y declaraciones maquilladas de forma vergonzosa;
Con signos de interrogación al final de la verdad.
Verdad?
Tambien aparecieron los cumpleañeros,
Y un payaso de celestino traje,
Rindiendo informes,
Justificando ultrajes,
Todos muy conformes,
Hubieron reacciones y
Dos asaltos a mano armada,
El suplemento de belleza
y las quejas ciudadanas,
Una oda a la ineptitud humana.
Es el noticiero de la mañana.


Lesther Brenes Salazar, estudiante de último año de la licenciatura en Derecho de la Universidad Politécnica de Nicaragua, ha participado en diferentes certámenes literarios, en el año 2016 hastiado de tocar puertas sin resultados favorables decidió compartir su poesía de una manera más urbana y autogestiva, adoptando los buses de las ciudades y universidades como medios de difusión de su obra literaria, ha participado de actividades en El Salvador, Guatemala, Honduras y México, siendo este colaborador de diferentes fanzines de corte anarquista en toda Centroamérica y se ha presentado en la Universidad de El Salvador, Universidad de San Carlos en Guatemala  y Universidad Nacional de Honduras.
Lesther Brenes Salazar, estudiante de último año de la licenciatura en Derecho de la Universidad Politécnica de Nicaragua, ha participado en diferentes certámenes literarios, en el año 2016 hastiado de tocar puertas sin resultados favorables decidió compartir su poesía de una manera más urbana y autogestiva, adoptando los buses de las ciudades y universidades como medios de difusión de su obra literaria, ha participado de actividades en El Salvador, Guatemala, Honduras y México, siendo este colaborador de diferentes fanzines de corte anarquista en toda Centroamérica y se ha presentado en la Universidad de El Salvador, Universidad de San Carlos en Guatemala  y Universidad Nacional de Honduras.

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